Está en puerta una nueva edición de la Feria Internacional del Libro del Estado de México (FILEM); se trata de la cuarta. En este mismo espacio hemos escrito sobre ella desde su primera edición, en el año 2015, y hoy no podemos evitar el tema, porque hay varias cosas que deben comentarse.
En nuestro primer texto, publicado cuando la FILEM apenas se esbozaba como un proyecto, impulsado por la UAEMex, el Gobierno del Estado de México y el Ayuntamiento de Toluca, era poca la información disponible. Recuerdo que faltando quince días para que arrancara no se sabía prácticamente nada de ella, pero dijimos que organizar una feria del libro podía ser visto como una iniciativa plausible para fomentar la lectura y, con un poco de suerte, acercar al mundo de los libros a ciertos sectores de la población mexiquense que no siempre tienen acceso a una oferta variada de productos editoriales.
Cuando finalmente se informó de manera oficial sobre la FILEM en su primera edición se anunció la participación de 150 casas editoriales, 10 países invitados, como España, Líbano, Irán y Argentina; asimismo se programaron 400 actividades artísticas y culturales, como obras de teatro, conciertos, exposiciones, incluyendo 200 actividades académicas con la intervención de intelectuales nacionales e internacionales. El optimismo de la primera vez se notaba: esperaban 100 mil asistentes, se dijo en la conferencia de prensa del 6 de agosto de 2015. Eran evidentes los recursos asignados para hacer de aquello una gran ocasión.
Luego vino la edición del año 2016, y publicamos hace dos años en este mismo espacio que se anunciaban otra vez 150 casas editoriales participando, aunque se redujo a 300 las actividades académicas artísticas y talleres. Así, del primer año al segundo la FILEM vio cómo se reducía el número de sedes, concentrándose todo en la Plaza Cívica. Concluimos esto en nuestra publicación del año 2016: de un año al otro, la FILEM no logró sumar ni un solo expositor más, se contrajo todo a una sola sede, el número global de actividades artísticas y académicas fue menor que las de 2015, además de que no se anunciaron figuras “taquileras” para presentar algún libro o dictar una conferencia que cumplieran el objetivo de atraer a los visitantes de la feria. Se terminaba el sexenio y parece que también el presupuesta para la FILEM.
Y vino la tercera edición, en septiembre del año pasado: se anunciaron las actividades, expositores y sede y no fue muy grato saber que se había reducido a 67 el número de casas editoras (de 8 países) las que estarían presentes. Los eventos y actividades también se redujeron a 215. Así, al cabo de dos años, vimos cómo dicha Feria redujo a menos de la mitad el número de sellos editoriales exponiendo; y de las 450 actividades académicas, artísticas y talleres que se anunciaron en 2016, hubo una reducción de casi 50% para el año 2017.
Hoy estamos, insisto, a días de que se inaugure la cuarta edición de la FILEM, misma que tendrá verificativo del 28 de septiembre al 7 de octubre y estos son los números dados a conocer en conferencia de prensa por las Autoridades del Gobierno del Estado, de la UAEMex y del ayuntamiento de Toluca: 35 casas editoriales (no se dijo que hubiera internacionales), sin países invitados, 340 actividades y una sede principal, que ya no será la Plaza de los Mártires, sino el Centro Cultural Toluca; y el número de visitantes esperados: “más de 10 mil”. El optimismo del año 2015 se ha desvanecido.
¿Qué se puede decir al ver estas cifras? ¿Que la feria ya no es internacional, (salvo porque ahora se anunció que dentro de la misma tendrá lugar el Segundo Festival Internacional de Poesía “José María Heredia” impulsado por el gobierno municipal de Toluca, en donde participan 179 escritores de 41 países)? ¿Qué los expositores que vinieron a las primeras ediciones decidieron no regresar por sus bajas ventas y eso explica la reducción de casas editoriales respecto a los años anteriores? ¿Que no es una prioridad de la presente administración del gobierno del Estado? ¿Qué al anunciarse la austeridad a lo primero que le recortan es a los ámbitos académicos-culturales? Como sea, no hay que dejar de asistir.


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