Fuera del Closet

La muerte es una cabrona. Llega como una visita incómoda, aparece sólo para recordarnos la finitud del tiempo. Destroza lo que somos, lo que hicimos, lo que quisimos. En sólo unos segundos se convierte en dueña de nuestros destinos, sin preguntar, sin avisar. Algunas personas dicen que en México, la muerte es la única justa, pues no distingue sexos, clases sociales, color de piel o edad, pero la verdad es que no siempre es así. ¿Qué justicia puede existir cuando las personas son asesinadas “por no ser lo que se espera de un hombre o una mujer? Hace unas semanas,
junio 16, 2017

La muerte es una cabrona. Llega como una visita incómoda, aparece sólo para recordarnos la finitud del tiempo. Destroza lo que somos, lo que hicimos, lo que quisimos. En sólo unos segundos se convierte en dueña de nuestros destinos, sin preguntar, sin avisar.

Algunas personas dicen que en México, la muerte es la única justa, pues no distingue sexos, clases sociales, color de piel o edad, pero la verdad es que no siempre es así. ¿Qué justicia puede existir cuando las personas son asesinadas “por no ser lo que se espera de un hombre o una mujer?

Hace unas semanas, Marlon Iván, un estudiante de 17 años, fue apuñalado por su compañero de clases en un colegio de Monterrey “por parecer gay”, ¿dónde estaba la justicia que profesa la muerte en el momento en que el odio perforó el hígado de Marlon? Las autoridades escolares sabían que Marlon era acosado desde hace meses y no hicieron nada. Ellas no lo apuñalaron, pero le abrieron la puerta a la muerte para que llegara a destajo.

Su justicia tampoco estaba cuando Jennifer, mejor conocida como “Campanita”, una joven activista y estila de 20 años, fue asesinada al interior de su domicilio en el estado de Guerrero, sólo por ser trans. La muerte fue autoritaria. No pensó en los sueños que Jennifer dejaba ni en las metas incumplidas que tenía.

Durante los últimos tres años, en el país se han cometido, por lo menos, 203 crímenes de odio por homo, lesbo, bi o transfobia, es decir, cada mes seis  personas de la población LGBTI fueron ultimadas, de acuerdo con datos de la organización civil Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana. El odio nos arrebata vidas como la de Marlon o la de Jennifer, pero también lo hizo el año pasado cuando 49 personas fueron baleadas en el bar gay “Pulse” de Orlando. Sí, la muerte es injusta, pero lo son más quienes la provocan, basadas en sus prejuicios y su intolerancia.

La muerte es una cabrona, pero sí de algo ha servido es para recordarnos el motivo de nuestra lucha diaria: el amor y la libertad de ser. Que sirvan estas líneas para recordar las vidas de quienes han muerto por el odio a su orientación sexual o identidad de género. Que sirvan para redoblar esfuerzos y hacer conciencia sobre este fenómeno que se presenta cada día y a toda hora. No olvidamos su memoria, porque hacerlo también es avalar el odio o la homofobia.

¡Junio es mes del orgullo LGBTI! Gracias por seguirnos en este espacio; te invitamos a que nos sigas en nuestra cuenta de Twitter @FDCRadio

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos

Te recomendamos