Este jueves el titular del Ejecutivo del Estado de México, Alfredo del Mazo, publicó en la Gaceta de Gobierno la reforma constitucional que aprobó el Congreso local desde hace un par de meses en materia de manejo de la basura. Se trata de una modificación al artículo 126 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de México, que permite al gobernador "establecer Regiones Ambientales y Centros Integrales de Residuos en cada región", lo cual genera condiciones jurídicas para que haya un nuevo manejo de los residuos sólidos urbanos en la entidad.
La publicación de esta reforma constitucional trae consigo la inminente aplicación de este nuevo marco normativo. Habrá que esperar, pues, que en breve se den a conocer qué regiones ambientales se establecerán en el territorio mexiquense. La intención -según se dijo desde que fue presentada la iniciativa en la Cámara de diputados- es que pueda darse una mejor "atención a la problemática del cuidado a la naturaleza, atendiendo a las particularidades geográficas, sociales y culturales de las distintas regiones del Estado de México".
Cebe recordar que, de acuerdo con la información oficial del gobierno mexiquense, cada día se generan en territorio estatal casi 25 mil toneladas de residuos sólidos urbanos. Y hasta la fecha hay un manejo bastante irregular de los mismos, pues hay al menos 52 tiraderos "no controlados" y sólo 19 "rellenos sanitarios" que sí administran las autoridades. Adicionalmente hay otros 13 sitios que, aunque no pueden considerarse rellenos sanitarios, sí tienen algún control gubernamental. E incluso hay dos lugares, no ubicados en territorio mexiquense, a donde también se mandan residuos sólidos.
La situación actual es que más o menos 18 mil toneladas de basura se tiran cada día a cielo abierto en alguno de estos múltiples puntos habilitados como auténticos "tiraderos" en distintas partes del estado. Esta cantidad representa, aproximadamente, 70% del total de residuos sólidos urbanos que generamos cada día en la entidad. Sólo 30% es el que se maneja en los rellenos sanitarios.
Bajo estas circunstancias, la reforma constitucional anuncia un cambio en el paradigma para entender y abordar el problema de la basura: busca pasar de la fórmula llamada "manejo de los residuos" a la idea de "gestión integral", en la cual se incluya ingeniería, gestión financiera y participación ciudadana.
Insisto: lo que sigue tras esta publicación es conocer cómo se organizará el territorio mexiquense en regiones ambientales; y luego el anuncio de los "Centros Integrales de Residuos" a los que tendrán que remitir los municipios mexiquenses su basura. Igualmente se conocerá si los mismos serán concesionados a la iniciativa privada -que es lo más probable- y los respectivos ayuntamientos tendrán que acordar con el Centro Regional al que les corresponda las condiciones para llevar hacia allá sus residuos sólidos.
Es claro que tenemos desde hace mucho tiempo un gran problema con la cantidad inmensa de residuos sólidos que son arrojados a cielo abierto en lugares que no controla la autoridad y que evidentemente no cumplen con la normatividad aplicable al caso. Si esta reforma constitucional permite empezar a poner orden en esta materia, será bienvenida. Pero desde ahora puede preveerse que la transición no será tersa ni inmediata. Habrá resistencias; y más con la nueva composición política de las autoridades municipales. Recordemos que ahora son mayoría los ayutamientos en manos de partidos distintos al PRI y, muy probablemente, cuando tengan que ordenarse van oponer alguna resistencia. Hay que verlo



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