Ya he hablado de Alberto Chimal (creo que en más de una ocasión, de hecho), pero no puedo evitar que, al volver a sus cuentos, siga convencido de que su vasta imaginación es la más fresca e intrigante de nuestro México contemporáneo, al menos en cuanto a la ciencia ficción se refiere. Y su obra va expandiéndose, abarcando nuevos campos: ya no sólo es un maestro consagrado de la ciencia ficción; también ha devenido un brillante expedicionario de lo fantástico. Un claro ejemplo de ello son los suculentos y poco ortodoxos relatos de “Grey”.
Como bien indica el título, estamos hablando de congregaciones religiosas, pero Chimal les da un giro total; a partir de elementos hagiográficos, historias apócrifas e infinidad de elementos igualmente insólitos, va creando un recorrido fantástico e inusual, que muchos podrían considerar herejía pura. Bien dicen los editores que, con este libro, Chimal “ha decidido, de heterodoxo, devenir iconoclasta y heresiarca. Y con su recorrido, demuestra que todo texto sagrado es un ejercicio de estilo, un conjunto de reglas que si se comprenden permiten el juego, el gozo, la infinita alegría de la modificación subversiva”.
Temas tan increíbles como asombrosos: en la pila bautismal, los nombres se personifican y claman por ser el elegido para denominar al infante; alucinaciones y visiones que bien podrían pasar por éxtasis místico; un “Catálogo de sectas” de estruendosa hilaridad… y eso es una mínima descripción de lo que incluye este libro.
Más de cuarenta textos componen esta antología (la gran mayoría de apenas un par de párrafos de extensión) que, estoy seguro, fascinará a todos aquellos lectores que se dejen seducir por la expeditiva y jocosa pluma de este excelente escritor.


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