Guinea-Bissau por orden constitucional

Definitivamente el candidato del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (Paigc), José Mario Vaz, ganó la segunda ronda de las elecciones presidenciales en Guinea-Bissau,  celebradas el pasado 18 de mayo. Sin incidentes y bajo una jornada tranquila, Vaz derrotó en las urnas, con el 61,9 por ciento de los votos, al abanderado independiente Nuno Gomes Nabiam (38,1). Ambos pretendientes al poder resultaron ser los más votados en la primera vuelta, realizada el pasado 13 abril. Pero ninguno logró más del 50 por ciento de los sufragios. En esa inicial consulta, el postulante del gobernante Paigc alcanzó
junio 14, 2014

Definitivamente el candidato del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (Paigc), José Mario Vaz, ganó la segunda ronda de las elecciones presidenciales en Guinea-Bissau,  celebradas el pasado 18 de mayo.

Sin incidentes y bajo una jornada tranquila, Vaz derrotó en las urnas, con el 61,9 por ciento de los votos, al abanderado independiente Nuno Gomes Nabiam (38,1). Ambos pretendientes al poder resultaron ser los más votados en la primera vuelta, realizada el pasado 13 abril. Pero ninguno logró más del 50 por ciento de los sufragios.

En esa inicial consulta, el postulante del gobernante Paigc alcanzó un 40,9 por ciento de las papeletas, mientras que el político, respaldado por el Ejército, registró un 25,1.

Después que la Comisión Nacional Electoral (CNE) emitiera las cifras de la segunda ronda el pasado 20 de mayo, el perdedor replicó que hubo fraude y amenazó con recurrir a la Corte Suprema de Justicia.

"Son falsos esos reportes emitidos por la CNE y no se corresponden con la realidad", dijo Nabiam en un primer momento, sin embargo días más tarde se retracta y admite los resultados "por el bien de la paz y la estabilidad" del país.

Sus acusaciones activaron la alerta, pues la historia nacional está marcada en negro por timos electorales que generaron levantamientos militares.

Pese a la tensión que provocó la imputación, Vaz, de 57 años, hizo oídos sordos y se comprometió a construir "una nueva Guinea Bissau y una nueva esperanza". Este candidato fue ministro de Finanzas en el Ejecutivo derrocado por el golpe de Estado del 12 de abril de 2012.

Según analistas, ahora como líder tendrá que ponerse a trabajar para contribuir a la recuperación de su país, muy afectado por la guerra civil del 1998-1999 y con una economía de supervivencia basada en la agricultura y ganadería.

 

LA ESPINA DEL EJÉRCITO

Como nuevo jefe de Estado tendrá también que negociar con el Ejército, legado de la guerra de liberación contra Portugal y que, desde hace más de cuatro décadas, diferentes gobernantes han procurado reformar.

Por lo visto, el anhelo de cambio pasa por una transformación de la clase militar. En tal dirección existe un programa para reducir a mil 500 los cinco mil efectivos actuales.

Se insiste en que el gran enigma y reto del mandatario elegido será el papel de las tropas, responsables de la asonada castrense que derrocó al primer ministro Carlos Gomes Junior en 2012.

Una púa en ese sendero de cambios, apuntan comentaristas políticos, resulta ser el actual jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Antonio Indjai, quien lideró el complot golpista de hace dos años.

A lo anterior se suma además que Guinea-Bissau es considerado por organizaciones internacionales de lucha antidroga como uno de los principales centros de narcotráfico entre Sudamérica y Europa.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) clasifica al pequeño país del oeste de África como una nueva meca del narcotráfico latinoamericano.

Se argumenta que la inestabilidad política crónica y la extrema pobreza han facilitado la implantación de los traficantes, con la presunta complicidad de mandos militares.

La Unodc, que labora para fortalecer el Poder Judicial y el estado de derecho en Guinea-Bissau, calcula que más de la cuarta parte de la cocaína que se consume en Europa llega desde esa nación africana y el tráfico ilegal alcanza los mil 800 millones de dólares.

Un reciente informe de la organización no gubernamental International Crisis Group, titulado Guinea-Bissau: ¿Elecciones y después qué?, asegura que los comicios fueron solo "la primera etapa de un esfuerzo a largo plazo para solucionar los problemas que han perjudicado el progreso por años".

Enumera los principales desafíos que el nuevo gobierno tendrá que enfrentar y precisa que dada la fragilidad del país, los retos políticos, un ejército sospechoso y una economía débil, una transformación real solo va a ser posible con una fuerte participación internacional, política y financiera.

Puntualiza que la excolonia portuguesa, "donde la participación en el Gobierno ha sido el principal método de enriquecimiento", necesita lograr el equilibrio en la redistribución del poder y de los recursos, así como una decisión política y militar para la reforma.

La fase final de las elecciones marcó la conclusión de un largo proceso, el cual esperamos no concluya solo con la restauración del orden constitucional, "sino que a su vez ponga fin a una política de exclusión y a una cultura de impunidad", dijo Gana Fofang, representante especial adjunto del secretario general de la ONU.

El también coordinador residente de ese organismo y representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Guinea-Bissau aseguró que "esperan poder restaurar un compromiso de cooperación entre el Gobierno y el pueblo, acerca de la importancia de construir un Estado responsable que trabaje con y para sus

ciudadanos".

 

*Corresponsal de Prensa Latina en Angola.

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