En el centro de Madrid, se encuentra el barrio “La Latina”, en ese lugar existe un espacio muy peculiar, desde hace seis años y lo han denominado “El campo de cebada”.
Este espacio fue un deportivo comunitario, el Ayuntamiento lo derrumbó debido a que quería construir uno que fuera más moderno, pero nadie se imaginó que la crisis económica impediría la realización del mismo, por lo que se quedó un agujero; sin embargo, la respuesta a qué hacer con este espacio la tuvieron los vecinos de este barrio.
Entre todos los interesados buscaron un proyecto distinto, pues en la actualidad el campo de cebada se ha convertido en un lugar no solo de recreación, sino de capacitación, de enseñanza, también es un espacio deportivo multidisciplinario, es un almacén, un auditorio al aire libre donde se organizan desde eventos culturales hasta políticos; en pocas palabras, es un lugar para construir, fomentar y desarrollar comunidad, pues juntos quisieron experimentar otro modelo de hacer ciudad y poner en práctica una especie de prototipo ciudadano.
Este espacio es dirigido por los mismos vecinos quienes adoptaron una gobernanza abierta, que exige la apertura de todo aquel que quiera participar (no solo los dueños de las viviendas, sino quienes rentan, comerciantes, empleados, etc.), lo cual ocurre por medio de una asamblea que se reúne todos los lunes. En esta asamblea abierta resuelven los conflictos discutiéndolos, debatiéndolos y consensuando entre todos.
Para el diseño de cada espacio común se invitaron a varios arquitectos y cada uno realizó un prototipo de mueble que se utiliza dentro del campo.
En el tema de mantenimiento, no se le exige o se espera que el Ayuntamiento limpie el lugar, sino que se utiliza la pedagogía como herramienta comunitaria, por ejemplo, se les enseña a los vecinos o a quienes utilizan las canchas, es decir los jugadores, que tienen que realizar labores de mantenimiento.
La infraestructura es complemente abierta y los espacios son de todos, de tal forma que cualquier persona puede proponer, organizar y ser parte de las actividades, ya sean cursos, fiestas, exposiciones, etc.
Dentro del mismo funciona un parlamento ciudadano abierto donde se practica la política (no la ideología), pues los vecinos saben que la gente pueden pensar lo que quieran, pero que entre más diversas formas de pensar es mejor, pues todo se enriquece, en pocas palabras el parlamente es un espacio de escucha, de consenso y de pacto.
Sin duda, el ejemplo del Campo de cebada, es un prototipo innovador e ideal para construir una ciudadanía fuerte, participativa, pero sobre todo cohesionada e interesada en resolver los problemas comunitarios para tener el espacio que todos los sectores de la sociedad se merecen.


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