Ineludible desafío para Angola

Desde que se apagaron los ecos de la guerra hace 12 años, el Gobierno de Angola intenta acabar con la pobreza y la desigualdad, las verdaderas causas del hambre, flagelo que delata a naciones necesitadas, en especial del continente africano. Con arrojo político, el Ejecutivo angoleño reconoció que al asentarse la paz en 2002 se encontró una situación alarmante en materia de alimentos que afectaba sobre todo a niños, mujeres embarazadas y lactantes. Se calculó que después de la guerra, unos 70 mil menores en Angola necesitaban urgentemente alimentación complementaria y terapéutica para su supervivencia. Estudios revelaron que 100 mil
abril 17, 2014

Desde que se apagaron los ecos de la guerra hace 12 años, el Gobierno de Angola intenta acabar con la pobreza y la desigualdad, las verdaderas causas del hambre, flagelo que delata a naciones necesitadas, en especial del continente africano.

Con arrojo político, el Ejecutivo angoleño reconoció que al asentarse la paz en 2002 se encontró una situación alarmante en materia de alimentos que afectaba sobre todo a niños, mujeres embarazadas y lactantes.

Se calculó que después de la guerra, unos 70 mil menores en Angola necesitaban urgentemente alimentación complementaria y terapéutica para su supervivencia.

Estudios revelaron que 100 mil niños fueron separados de sus familias por el conflicto (1975-2002), y que unos 700 mil perdieron al menos a uno de sus progenitores.

Bajo ese espantoso panorama, las autoridades descartaron reposar y aún no descansan en aplicar la estrategia nacional de seguridad alimentaria y nutricional, y como derecho fundamental la alimentación.

Lo anterior crearía las condiciones necesarias de garantizar a todo angoleño una nutrición durable y saludable.

En ese camino, el Gobierno proyecta aumentar en la temporada, que comenzó el pasado año y termina en 2014, a más de cuatro millones las hectáreas de tierras cultivables para producir 15 millones de toneladas de granos.

"De 35 millones de hectáreas que tiene el país, cerca de cinco millones están siendo laboradas", dijo el director nacional de Agricultura y Desarrollo Rural, Adelino Luis Rodríguez.

Con este pronóstico de cifra de granos, explicó, se pretende lograr la autosuficiencia en el campo de las leguminosas (como la soja), con una producción en el orden de 1,8 millones de toneladas, para permitir crear un excedente de 800 mil toneladas.

Aclaró que para la campaña de comercialización agrícola, en el marco del programa de gobierno que se extiende hasta 2017, se intentará cubrir alrededor del 70 por ciento de las necesidades nacionales en el pollo y en 50 de las especies bovina, caprina y de carne ovina.

De igual manera se procurará reducir en 20 por ciento las importaciones de leche y aumentar el consumo de la producción nacional por parte de los angoleños.

En similar sendero, un documento del Ministerio de Ambiente, en el entorno de la aplicación del Plan de Acción Nacional de Adaptación Climática, asegura que el programa procura garantizar la disminución del nivel de desigualdad en la distribución del ingreso y estructuralmente reducir la pobreza extrema.

Los objetivos de la acción, que pueden ser relacionados con los temas del cambio climático, aumentarán y diversificarán la producción agropecuaria y pesquera de manera sostenible, para mejorar los niveles de suministro de alimentos de la población y sus condiciones de vida.

Anhela además crear e implementar sistemas nacionales y locales de alerta temprana, métodos de vigilancia de la seguridad alimentaria y nutricional, así como de mecanismos de comunicación e información a las familias.

Tal iniciativa desarrollará una plataforma intersectorial de coordinación de las políticas y acciones en materias de seguridad alimentaria y nutricional con la participación de la sociedad civil.

El Plan de Acción Nacional de Adaptación Climática establece las líneas de fuerza para el uso y aplicación de las nuevas tecnologías que favorecen la protección del ambiente a nivel nacional.

 

FUERZA DE LA COOPERACIÃ"N

Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) firmó un convenio de cooperación con Brasil y Angola para impulsar la investigación agrícola y veterinaria, con vista a vigorizar la seguridad alimentaria en este país africano.

Ese proyecto denominado de cooperación Sur-Sur, que durará dos años, será sufragado por Luanda y Brasilia, en el que esta nación africana cubrirá 2,2 millones de dólares de los valores financieros, mientras que el país latinoamericano contribuirá con 875 mil dólares.

Por este entendimiento suministrado por la FAO, los investigadores angoleños recibirán asistencia técnica y capacitación de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que desempeñó un importante papel en el programa nacional del país sudamericano, el cual logró reducir de forma radical el hambre.

"La disponibilidad de investigadores e innovadores altamente cualificados, que entienden la complejidad de los desafíos del desarrollo es la clave para hacer grandes avances en la agricultura y seguridad alimentaria en Angola", afirmó el subdirector general de la FAO para la Cooperación Técnica, Laurent Thomas.

Precisó: "Brasil tiene mucho que ofrecer en términos de experiencia técnica y este acuerdo es un hito importante en la cooperación Sur-Sur entre los dos países. Es un modelo que esperamos sea seguido por otros países del Sur".

Durante la rúbrica del acuerdo, el representante permanente de Angola ante la FAO, Florencio Mariano de Conceiçao e Almeida, subrayó que el proyecto contribuirá a los esfuerzos nacionales en materia de seguridad alimentaria y reducción de la pobreza.

Tales voluntades, puntualizó, han permitido a Angola cumplir la meta del Objetivo de Desarrollo del Milenio, de reducir a la mitad la cifra de personas que padecen hambre antes del plazo límite de 2015.

 

*Corresponsal de Prensa Latina en Angola.

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