“Primero hay que ordenar… y luego crecer”

Carlos Maza Lara, secretario de Desarrollo Urbano e Infraestructura del Edomex, plantea reordenar el crecimiento urbano, frenar corrupción y transformar la obra pública en herramienta de bienestar
junio 29, 2026

Las ciudades revelan siempre la verdadera naturaleza del poder. 

Basta mirar sus banquetas rotas, sus avenidas colapsadas, sus ríos convertidos en drenajes, sus desarrollos inmobiliarios brotando donde nunca debieron existir. Ahí está la política desnuda. No en los discursos. En el concreto. 

El Estado de México carga una herida urbana histórica. 

Creció rápido, mal y tarde. Primero llegaron millones de personas expulsadas por la pobreza del país; después llegaron los asentamientos irregulares; luego los desarrolladores; finalmente el gobierno intentando alcanzar décadas de desorden con infraestructura insuficiente. El resultado es visible todos los días: tráfico interminable, inundaciones, expansión caótica y ciudades que parecen construidas sin memoria ni destino. 

En medio de esa complejidad, Carlos Maza Lara lanzó durante su conversación con AD Noticias una frase que resume el nuevo discurso territorial del gobierno mexiquense: 

“Primero hay que planear… y luego dejar crecer.”  

La frase parece sencilla. Pero encierra una ruptura profunda con buena parte de la lógica urbana que dominó al Estado de México durante décadas. 

Herida urbana histórica del Edomex / Foto: Archivo AD Noticias

El Estado que creció sin orden 

Maza Lara habla como ingeniero. Piensa en términos técnicos. Diagnósticos. Polígonos. Movilidad. Riesgos. Agua. Infraestructura. 

No parece cómodo en el espectáculo político. Y quizá por eso la entrevista resultó particularmente reveladora: porque detrás del lenguaje técnico apareció una admisión histórica. 

El Estado de México creció desordenadamente. 

“Muchos municipios fueron asentamientos irregulares”, explicó al hablar de Chimalhuacán, Valle de Chalco, Ecatepec y buena parte del cinturón metropolitano que rodea a la Ciudad de México.  

La descripción es más importante de lo que parece. 

Porque gran parte de los problemas actuales no nacieron ayer. Son consecuencia de décadas donde primero se ocupaba el territorio y después el gobierno intentaba llevar agua, vialidades, drenaje y servicios públicos. 

La urbanización mexicana funcionando al revés. 

“Ordenamiento”: la palabra que antes no existía 

Uno de los puntos más interesantes de la conversación apareció cuando se habló del nuevo enfoque territorial impulsado por la Secretaría. 

Ya no solamente “desarrollo urbano”. Ahora también “ordenamiento territorial”.  

La diferencia semántica parece pequeña, pero políticamente es enorme. 

Desarrollar puede significar casi cualquier cosa: construir más, expandirse, atraer inversiones. Ordenar implica otra lógica: límites, reglas, vocaciones territoriales y control sobre el crecimiento. 

Maza Lara explicó que el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial busca precisamente eso: definir hacia dónde debe crecer el Estado de México y hacia dónde no. 

La intención es desconcentrar el Valle de México y potenciar otras regiones con vocaciones específicas: 

  • Norte industrial y logístico en Xilotepec y Polotitlán.  
  • Oriente turístico alrededor de Teotihuacán.  
  • Zona de volcanes con potencial agropecuario y turístico.  
  • Sur agroindustrial.  

La idea de fondo es clara: dejar de empujar todo hacia una metrópoli saturada y comenzar a redistribuir crecimiento. 

Metrópoli saturada y problemas de infraestructura en Edomex / Foto: Archivo AD Noticias

El Tren Insurgente y el nuevo Toluca 

La conversación tomó otra dimensión cuando apareció el proyecto del Tren México-Toluca. 

Porque el secretario no habló únicamente del tren. Habló de la ciudad que crecerá alrededor de él. 

Maza Lara reveló que ya existe un plan parcial de desarrollo proyectado a 40 años para el corredor del Tren Insurgente.  

El objetivo: crecer verticalmente, respetar áreas protegidas y reorganizar movilidad, vivienda y comercio alrededor del sistema ferroviario. 

Pero el proyecto más ambicioso es otro: un parque lineal de más de 21 kilómetros entre Zinacantepec y Lerma, con ciclovías, áreas verdes, espacios deportivos y recuperación de bajo puentes hoy convertidos en basureros o estacionamientos improvisados.  

La propuesta tiene algo simbólicamente poderoso. 

Convertir espacios abandonados y grises en corredores públicos de convivencia. 

Porque las ciudades también expresan el tipo de sociedad que imaginan. Y durante años México imaginó ciudades hechas para sobrevivir, no para vivir. 

Una nueva percepción de Toluca con el Insurgente / Foto: Archivo AD Noticias

El fantasma de la corrupción inmobiliaria 

La entrevista inevitablemente llegó a uno de los temas más delicados del desarrollo urbano mexiquense: la corrupción. 

Durante décadas, el crecimiento urbano del Estado de México estuvo acompañado por historias de permisos discrecionales, sobornos, cambios de uso de suelo y desarrollos autorizados donde nunca debieron construirse. 

Maza Lara intentó marcar distancia con ese pasado. 

Aseguró que actualmente todos los procesos de evaluación de impacto estatal se encuentran digitalizados mediante la plataforma IEP 2.0, con seguimiento vía QR y tiempos definidos de resolución de 42 días.  

“Cero tolerancia a la corrupción”, sostuvo. 

La afirmación es políticamente delicada porque la Secretaría que encabeza históricamente ha sido una de las más sensibles del aparato gubernamental: regulación territorial, obra pública e inversión privada. Es decir, poder. Mucho poder. 

Legacy, el AIFA y las ciudades del futuro 

Uno de los momentos más tensos apareció cuando se abordó el polémico desarrollo inmobiliario Legacy, en Huixquilucan. 

Maza Lara confirmó que el proyecto sí cuenta con autorización estatal y evaluación de impacto. Según explicó, el complejo contempla 257 departamentos y no 900, como denunciaban vecinos opositores.  

También defendió que el proyecto cumple con requisitos de agua, movilidad, medio ambiente y zonas de riesgo

La discusión revela algo más profundo: el futuro del Estado de México se está disputando justamente ahí, en la tensión entre crecimiento urbano, intereses inmobiliarios, agua disponible y saturación vial. 

Lo mismo ocurre alrededor del AIFA, donde el gobierno busca evitar otro crecimiento desordenado mediante un plan parcial que concentre vivienda, logística e industria en zonas reguladas.  

Porque construir ciudades sin planeación produce exactamente lo que hoy padecen millones de mexiquenses: traslados eternos y comunidades sin servicios. 

El AIFA como un plan dl Gobierno para intentar mejorar el transporte parcialmente / Foto: Archivo AD Noticias

La obra pública como símbolo político 

Maza Lara defendió que la obra pública del actual gobierno busca rescatar espacios comunitarios y no únicamente construir infraestructura funcional. 

Mercados, parques, unidades deportivas, plazas, vialidades seguras y espacios públicos forman parte del catálogo de más de 103 obras realizadas en 85 municipios mexiquenses, con inversión superior a 2 mil 300 millones de pesos.  

La apuesta tiene una lectura política evidente: reconstruir tejido social a través del espacio público. 

El secretario habla constantemente de convivencia familiar, rescate comunitario y recuperación urbana. 

Hay ahí una idea interesante: gobernar también significa decidir cómo convivirá la gente. 

El verdadero desafío 

La conversación dejó una impresión clara: Carlos Maza Lara intenta introducir lógica técnica en uno de los territorios históricamente más caóticos y politizados del Estado mexicano. 

El problema es que ordenar décadas de crecimiento desordenado no depende únicamente de planos urbanos. 

Implica enfrentar corrupción histórica, presión inmobiliaria, rezagos municipales, pobreza, movilidad colapsada y una expansión urbana que muchas veces avanzó más rápido que el propio Estado. 

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La pregunta de fondo sigue abierta: 

¿Puede realmente ordenarse un territorio que durante décadas aprendió a crecer sin reglas? 

Tal vez ahí se juegue buena parte del futuro mexiquense. 

Porque las ciudades terminan pareciéndose demasiado a quienes las gobiernan: cuando no hay planeación, memoria ni límites, el caos también se vuelve arquitectura. 

La entrevista completa puede verse en el canal oficial de AD Noticias: 

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