Llantas de autos, botellas de cerveza, vasos de unicel, zapatos, teléfonos rotos, bolsas de plástico de tiendas departamentales, pañales desechables y todo tipo de basura orgánica, inundan calles y espacios públicos de las principales colonias y delegaciones de la ciudad capital del Estado de México.
En avenidas como Lerdo, Santos Degollado, Matamoros, Primero de Mayo y Leona Vicario, árboles, postes de luz, parques y casas abandonadas son utilizados como depósitos de basura.
Tras los arbustos del parque situado en Santos Degollado esquina con Ignacio de la Llave, se esconden montones de basura, el lugar apesta.
Los depósitos de basura en el centro histórico no son suficientes, hay pocos y son pequeños, contenedores que siempre están saturados. Uno de ellos, en la calle de Matamoros entre Hidalgo y Morelos rebosa de desechos, moscas y malos olores al paso de los peatones. Además de los riesgos sanitarios, deteriora la imagen urbana.
La irregularidad en el servicio de los camiones recolectores, que tardan hasta una semana en recoger los desperdicios en los hogares, hace que mucha gente sin escrúpulos o civismo, furtivamente los arroje a la vía pública, principalmente de noche.
Su buscó la opinión de la titular del Organismo Municipal de Residuos Sólidos, Rosa María Pérez Waybel, pero no estaba disponible.


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