Puede resultar incomprensible que la ciudadanía mexicana no cumpla los protocolos de seguridad para evitar el contagio y la propagación descontrolada del virus Sars-Cov-2; podría pensarse que el autocuidado y protección de la familia es prioritario pero no es así, tal como lo evidencia el crecimiento de los casos de infección que ha habido en las últimas cuatro semanas: más de 4 mil personas se infectaron cada semana en el Estado de México, 573, en promedio por día; cifras globales que se acercan, apenas por una centena, a las más elevadas en junio.
En el Estado de México nos encontramos con una situación que aún no se ha vivido: la saturación de los hospitales, tal como ya está sucediendo. Según información de la propia Secretaría de Salud, la ocupación hospitalaria se encuentra por encima del 90 por ciento: el Centro Médico Issemym registra 96%, los hospitales regionales de Tlalnepantla y Nezahualcóyotl están al 100%; en el IMSS, los hospitales 220 del IMSS y 251 están al 95%, lo mismo que del ISSSTE Toluca; en el caso de los del ISEM, Adolfo López Mateos: y Nicolás San Juan, se registra una ocupación de 97% mientras que el Hospital General Atizapan presenta 95% y el Hospital General de Naucalpan 70%; los hospitales de Axapusco y Jilotepec presentan un 95 y 97% de ocupación, respectivamente.
En meses pasado pudimos ver imágenes de largas esperas en los hospitales, fallecimientos de médicos, muertes en los estacionamientos e, incluso, en las calles; entonces se guardaban más los protocolos y el #QuédateEnCasa era más eficiente; en estos momentos –en los que se ha vuelto a la apertura de bares, antros, organización de bailes y centros comerciales– la expectativa es que la situación empeore, en especial porque diciembre es un mes tradicional de fiestas y reuniones.
El caso de Toluca
Entre celebraciones de día de muertos, de la virgen de Guadalupe, el Buen Fin, los bailes y fiestas de boda o XV años, el municipio de Toluca se ha posicionado en el segundo lugar de defunciones (1,070) y en el tercero de contagios (9,504) luego de Ecatepec y Nezahualcóyotl.
Han sido varias las ocasiones en que se ha denunciado la organización de bailes y reuniones; las autoridades no han podido hacer nada ante la aglomeración de personas y aquellas medidas implementadas por el propio ayuntamiento no se cumplieron ni se revisó que se llevaran a cabo, es el caso del uso obligatorio de cubrebocas decretado a principios de julio.
Son puntos y momentos específicos en los que se concentra la población toluqueña, por ejemplo la Central de Abastos, los sitios comerciales cercanos a la terminal de autobuses, los bares e incluso restaurantes que exceden el aforo permitido.
La responsabilidad ciudadana
La ONU mencionó el importante papel que juega la sociedad en el desarrollo de la pandemia, tomar las medidas básicas es fundamental para reducir los casos y evitar situaciones que pueden ser catastróficas: quienes no se protegen ponen en riesgo, por exposición, a personas que sí lo hacen. Un supermercado reúne a las personas que lo visitan cada mes para hacer la compra y a aquellas que asisten una o más veces al día o que organizan y van a fiestas de manera recurrente, sin protección.
Las autoridades sanitarias del Estado de México han mencionado que de no bajar el nivel de contagios se podría volver al semáforo rojo, lo que implicaría verdaderos problemas económicos para sectores comerciales, pequeñas empresas y nuevos emprendedores.
Es difícil explicar que alguien no pueda visualizar el panorama que se avecina y que no desee que esta situación concluya con las menores afecciones posibles. El llamado de las autoridades es a la responsabilidad y solidaridad con el otro, que en últimas fechas se parece encontrarse ausente.


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