A propósito del llamado acoso escolar o bullying, que se ha vuelto un tema de alarma en la opinión pública mexicana caben algunas consideraciones.
Por una parte casi todo mundo coincide en que tal fenómeno siempre ha existido en las escuelas del país y por las evidencias de novelas y películas, también ha sido una constante en las escuelas de muchos países.
Es decir, los niños y jóvenes casi siempre han estado expuestos a una cercana equivalencia a la ley del más fuerte en su tránsito educativo.
Lo anterior implica que el modelo social y educativo, en particular de las escuelas públicas, ha admitido desde siempre, la violencia en los espacios escolares.
Por otra parte, la apología de violencia física se practica todo el tiempo en comics, series de televisión, películas.
Así también la violencia es el medio escogido por los grupos delincuenciales para hacerse de territorios de acción y para defenderlos y es uno de los principales temas de la agenda nacional.
Una forma más insidiosa de violencia es la psicológica o emocional, la que es un ingrediente fundamental en las telenovelas mexicanas.
La violencia en los estadios de futbol es ya proverbial con los gritos de ofensas e insultos a los jugadores y entre los aficionados que con frecuencia llega a los golpes.
Una violencia estructural es la que se ejerce contra toda la población y por la cual el gobierno se hace de manera ventajosa del producto del trabajo de los mexicanos, para utilizarlo en beneficio de la clase política y de sus allegados.
Otra del mismo tipo es la que ejercen las corporaciones nacionales y extranjeras con sus empleados y trabajadores a los que explotan pagándoles apenas para sobrevivir.
Una violencia más evidente es la que se desata todos los días por los conductores de vehículos en la lucha por los espacios viales.
También hay violencia de todo tipo de parte de padres y madres de familia contra niños y niñas.
Así que si se trata de luchar contra la violencia en las escuelas habría que considerar cómo se aborda este fenómeno en sus diferentes expresiones y quiénes estarían dispuestos a participar.
O será que la violencia, como la criminalidad, es un ingrediente inherente al modelo económico social y político en vigor, el cual, la clase política se empeña en mantener.
PS Por ahí y le sirve.
Parece que el viaje del presidente al Vaticano fue para tratar de controlar los daños causados por los informes de los obispos mexicanos al Papa y para tratar también de traerlo a México con todos los beneficios que eso genera en un pueblo como el nuestro.
La prensa ha destacado la aceptación del pontífice para venir a México.
Pero si se lee con cuidado resulta que no se fijó fecha y por otra parte el regalo que el Papa le dio el presidente fue una exhortación apostólica que habla según las notas, de un vigoroso compromiso con la justicia social y los excluidos, junto con la expresión “por ahí le sirve”.
Parece que en el Vaticano no tienen tan buena impresión del gobierno mexicano.


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