La difícil tarea de unir cristales

En seis años de existencia, Uniendo Cristales ha aprendido a hacer cosas que las autoridades no saben o no quieren hacer
diciembre 11, 2019

Foto: The Observer

Levantar el acta, aunque es probable que las autoridades no quieran hacerlo, es posible que digan que se debe esperar 48 o 72 horas… Cuando una persona desaparece, el equipo de trabajo de la organización Uniendo Cristales identifica el último lugar en el que se le vio a dicha la persona; elabora fichas y desde ese último sitio camina con el equipo pegando fotografías y obteniendo información; a veces, se debe hacer presión a las fiscalías de los estados para que se levanten las denuncias. 

II

Si la persona no ha sido ubicada o ha vuelto, se recopila más información, se exploran los rumores; tanto el equipo como las propias fiscalías tienen información de dónde se encuentran los focos rojos: la búsqueda se amplia con los medios de esta asociación, en ocasiones las Fiscalías acompañan este procedimiento.

III

Con el tiempo la desaparición de una persona desgasta a la familia: Uniendo Cristales trabaja con los impactos que se generan de manera colateral: se habla con las familias, se hacen talleres para niños, se brinda apoyo psicológico, se plantean proyectos de vida. 


Jocelyn Orgen Calderón, fundadora y presidenta de Uniendo Cristales, dice en entrevista para AD Noticias que continúa siendo fuerte y luchando porque quiere un México mejor; aunque ella –así como participantes de ésta y otras organizaciones– no se planteaba llevar a cabo esta labor de acompañamiento a familiares de desaparecidos, ahora es parte fundamental de su vida, el 17 de noviembre del 2013 el desaparecido fue su padre Marco Antonio Orgen.

En seis años de existencia, Uniendo Cristales ha aprendido a hacer cosas que las autoridades no saben o no quieren hacer, ella afirma, por ejemplo, que la búsqueda de una persona desaparecida debe ser inmediata porque en el contexto en que vivimos lo más probable es que esté siendo víctima de la comisión de un delito. 

Ella programa las búsquedas que hace de su padre y tiene garantizado el acompañamiento de la Fiscalía y de la Comisión de Búsqueda, resultado del trabajo  y aprendizaje de mucho tiempo, también recibe algún apoyo para viáticos cuando hacen las búsquedas, en realidad, han aprendido a gestionar. 

Uniendo Cristales es una organización constituida por familiares de desaparecidos y especialistas que brindan acompañamiento psicosocial a víctimas: trabajan entre pares, dice, “hemos vivido la experiencia, se trabaja en colaboración con Psicólogos sin Fronteras, capacitando a académicos o personas que quieran ser acompañantes.”

Explica que en la organización se hace un diagnóstico del antes y después de la desaparición para valorar si es desaparecida por la delincuencia o no localizada, se hace un análisis del contexto social, se trabaja con base a procesos psicosociales, se elabora el diagnóstico de la situación, trabajan con sus propios medios, porque aunque es responsabilidad del Estado, la atención se requiere de forma inmediata. 

“El trabajo ha sido ayudarnos entre nosotros”, dice “una semejanza con las manadas de lobos: se protegen en grupo”, también añade que el Estado no ha funcionado, por lo que han creado sus propias estrategias de ayuda, “es la respuesta de una comunidad que está siendo afectada”.

Jocelyn explica que aunque el Estado ha intentado aprender, desde la perspectiva de las familias, no lo ha logrado porque no hay empatía y su trabajo es sólo un empleo: “no se cuenta con el perfil, el conocimiento ni el trabajo; las acciones no son enfocadas a las necesidades de la familia”.

También dice que para entender que las desapariciones no son casos aislados es importante mirar el contexto que vivimos, de dónde viene la violencia, el armamento; además de que también existe negligencia y simulación: “se hace que se trabaja pero no a profundidad, se hacen libros e investigaciones pero todo termina siendo teoría no hay práctica, podrán conocer el tema pero es un hecho que no hay voluntad política”, dice.

Hay casos, también, en los que se avanza y luego las autoridades, el fiscal o los funcionarios cambian, “todos estos movimientos son de manera insensible, no existe una perspectiva psicosical, si logramos avanzar 60% la investigación llegan otros y se debe empezar desde el principio, seguimos presionando y se sigue simulando que se trabaja pero no se trabaja”.

Al final, los familiares siguen buscando y aprenden, van adquiriendo experiencia, pero todo termina siendo muy político “somos personas utilizadas para fines políticos […] usan a los familiares para cumplir objetivos políticos pero no se generan los resultado que se requieren”.

Las búsquedas también se hacen en fosas clandestinas, a través de caravanas y brigadas: el mes pasado, dice, encontraron a dos desaparecidos, uno vivo, en un hospital, había sido víctima de una delito; a otro lo encontraron muerto, en un lugar en el que tal vez no se habría buscado. 

Jocelyn estima que de cada 10 personas, quizá sólo una puede ser recuperada, pero destaca que como sociedad se esté actuando: la movilización de colectivos son acciones sociales que están generando cambios; dijo que debe haber más conciencia social y más información de lo que realmente pasa.

También explicó que las autoridades dan preferencia a la búsqueda de algunos desaparecido, cuando se trata de personas con un cargo político existe una gran movilización, a diferencia de alguna persona que no tiene recursos y es pobre, a quien ignoran, “es muy marcada la preferencia”, menciona. 

Aunque Uniendo Cristales hace lazos de colaboración el organigrama lo componen apenas 10 personas, para actuar tienen el aprendizaje de la gestión de recursos, los contactos que han hecho, la experiencia que han adquirido y, sobre todo, la empatía.

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