La fábula de Pedro y el Narco

Mover patrullas y presentar cifras no es anticipar mercados ilícitos ni intervenir redes financieras que sostienen la violencia. En un estado de esta escala, la grisura no es prudencia, es riesgo acumulado
febrero 24, 2026

Con Manzanas

La caída de un liderazgo criminal no trae paz; abre una grieta. En el Estado de México, donde confluyen corredores industriales, mercados de consumo y millones de habitantes, la fragmentación delictiva significa disputa por rentas, expansión de extorsión y violencia de proximidad más errática. La hegemonía rota no produce vacío, produce competencia. Y la competencia armada suele elevar homicidios antes de estabilizar territorios. El problema no es que Cristóbal Castañeda Camarillo celebre o no celebre, es que su gestión luce administrativa cuando el momento exige estrategia. Mover patrullas y presentar cifras no es anticipar mercados ilícitos ni intervenir redes financieras que sostienen la violencia. En un estado de esta escala, la grisura no es prudencia, es riesgo acumulado.

Los dineros de CUSAEM

El CUSAEM no es corporación menor, es máquina financiera. Con 20 mil elementos y cobros promedio de 23 mil pesos mensuales, mueve alrededor de 460 millones de pesos al mes. En 19 meses, bajo la dirección de Carlos Javier Álvarez Cárdenas, han pasado más de 5 mil 520 millones de pesos. No existe un informe financiero integral que detalle cuentas bancarias, utilidades o destino de excedentes. ¿Quién audita?, ¿bajo qué régimen jurídico se administran los ingresos?, ¿dónde están los estados consolidados? Una estructura que opera como empresa privada bajo paraguas estatal sin rendición clara no es ambigüedad técnica, es opacidad. Y la opacidad en materia de seguridad es fragilidad institucional.

Mónica Chávez y la ira del “Tío Richie”

En los noticieros de TV Azteca reaparecieron acusaciones contra Mónica Chávez Durán por su paso en la Secretaría de la Mujer, denuncias sin sanción firme que hoy se narran con tono de veredicto. Cuando el aparato mediático de Ricardo Salinas Pliego enfoca con tanta insistencia, no suele ser pedagogía republicana. La Oficial Mayor administra contratos, pagos y proveedores. Es decir, dinero. En política mexiquense, nadie dispara reflectores sin cálculo. Si el foco permanece fijo, algo se negocia o algo se presiona. Y rara vez es moral.

El santuario del silencio

Atizapán y el corredor poniente —junto con Huixquilucan y Zona Esmeralda— arrastran una reputación incómoda: fraccionamientos exclusivos que han servido de refugio discreto para operadores vinculados al crimen organizado. No es mito urbano, es antecedente hemerográfico reiterado. La combinación de plusvalía, discreción y cercanía con la CDMX ha convertido la zona en escondite funcional para capitales opacos. Por eso, la falsa noticia sobre el supuesto asesinato del alcalde Pedro Rodríguez Villegas, difundida tras la caída de un liderazgo criminal nacional, no huele a improvisación. En territorios con historia ambigua, el rumor es herramienta. Y el silencio institucional no borra la sombra, la administra.

Los que suenan por Naucalpan

Naucalpan no es alcaldía ornamental, es activo estratégico. Casi 600 mil electores en lista nominal, una línea de victoria cercana a 130 mil votos y un presupuesto superior a 5 mil millones de pesos anuales. Es nodo industrial, fiscal y político del poniente metropolitano. Aquí la alcaldía es territorio, contratos y estructura.

Morena: Isaac Montoya; Israel Espíndola López;
PAN: Angélica Moya Marín; Martha Amalia Moya Bastón; Alfredo Oropeza Méndez;
PRI: David Parra Sánchez; Cristina Ruiz Sandoval;
PVEM: José Luis Durán Reveles;
Movimiento Ciudadano: Ana Ramírez Cendón; Teresa Díaz; José Adolfo Murat Macías.

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