Una carrera diplomática, artística y creadora (e incluso una vida) rodeada siempre por la polémica: Octavio Paz fue el pensador más influyente y con más detractores de la segunda mitad del siglo XX, y me atrevo a afirmar que no habrá otro escritor tan coyuntural como él.
Muchos denuestan su obra poética y ensayística, pero es indudable su conocimiento y su capacidad analítica a la hora de elucubrar ciertos misterios que rodean a la humana existencia. Y una pieza clave de tales elementos es “La llama doble”, ensayo en el cual Paz reflexiona sobre la historia, el devenir y la vigencia de tres pilares de nuestra realidad: el sexo, el erotismo y el amor.
Resultaría obvio hablar de los ejemplos literarios (sobre todo poesía clásica) a los que recurre nuestro autor; lo verdaderamente interesante es que no se circunscribe en exclusiva a ello: también remite su crítica al mercantilismo contemporáneo, el cual crea una esfera de compraventa que vuelve al cuerpo mera mercancía, o una revisión de las teorías sobre la creación del universo, flujo del que abreva todo elemento de nuestra existencia, incluido el sentimiento amoroso, desde el origen primigenio.
En una nueva edición de este libro, celebradora del centenario del poeta, Enrique Krauze escribe que “Paz revela el sentido de cada verso en el poema de Quevedo ‘Amor constante más allá de la muerte’ (‘polvo seré, mas polvo enamorado’). La fuerza de sus palabras radica en la altura vital de quien las escribe: Paz vislumbra el horizonte de la muerte y encuentra en el amor la única respuesta para mirarla de frente”.
Una pertinente reflexión para aquellos que buscan la respuesta a las preguntas definitivas (“¿quiénes somos?, ¿por y para qué estamos aquí?”) en los ojos de la persona amada.


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