La muerte en dulce en los portales de Toluca

Toluca, México; 20 de octubre de 2018. Ojos cansados y mirada profunda; manos tersas y espíritu inquebrantable distinguen a un artesano del alfeñique. Arturo Mondragón lleva 35 años decorando calaveras de azúcar, dibuja emociones con tres ingredientes: huevo, glass y limón. En medio del seno familiar se edifica un sueño confitero a puerta cerrada, el […]

Toluca, México; 20 de octubre de 2018. Ojos cansados y mirada profunda; manos tersas y espíritu inquebrantable distinguen a un artesano del alfeñique. Arturo Mondragón lleva 35 años decorando calaveras de azúcar, dibuja emociones con tres ingredientes: huevo, glass y limón.

En medio del seno familiar se edifica un sueño confitero a puerta cerrada, el taller recibe por los menos 10 bultos de azúcar, lo máximo son 45, parece imposible contar cuántas calaveras salen de moldes de barro. Don Arturo recuerda con orgullo que al menos este año 10 mil piezas decoraran el puesto 46 de la tradicional feria toluqueña.

Sus manos dibujan sobre lienzos bancos líneas de sabor inconfundibles. Victoria, su esposa, recuerda que hace mas de 75 años que se conocen, curiosamente jugaban en la cocina de una vecindad del Centro Histórico; pasaron los años y sus corazones su unieron en la construcción de sueños con sabor a muerte. Recuerda entre suspiros que sus padres y abuelos les inculcaron el amor por el oficio, ya 100 años de tradición.

Con la vista cansada y con apoyo de sus lentes, Virgina toma con esmero las piezas de alfeñique, las decora con si fuera su propio rostro: “las cosas que se hacen sin amor no salen”, en medio del calor y el poco espacio, las piezas se edifican cual obra de arte, azul, rosa, verde, blanco, café, naranja, amarillo, rojo, son algunos colores que pintan el mundo de las tradiciones mas vivas. 

“Somos de los pocos artesanos que aun trabajan el azúcar”, Arturo toma el ingrediente blanco y la arroja al caso de cobre, cierne con pequeños golpes hasta que la olla esté cubierta; con una pala mezcla lo que parece agua bendita por el toque sublime que imprime en la mezcla. 

El fuego medio cubre las esperanzas de un trabajo bien hecho, un trabajo hecho en México. El líquido hierve, las burbujas se rompen como consecuencia de la ebullición, mientras, el corazón se calienta al ritmo del movimiento circular.