¡Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios! 

<strong>¡Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios! </strong>
Primera pregunta: ¿Quiénes son los obispos para decidir qué ciudadano mexicano tiene derecho a impulsar reformas legales?

La Quinta Columna

Se dice que con estas palabras responde Jesús a los fariseos que quieren sorprenderlo preguntándole sobre la licitud de pagar o no tributo al emperador romano; la pregunta está planteada para generar controversia. 

En este sentido, reconoce la hipocresía oculta de quienes lo interrogan; por lo que en lugar de dar una respuesta comprometedora, apela a algo más serio: la relación Iglesia-mundo, fe y política. 

Muchos siglos después, los hombres que integran la élite de la iglesia católica se olvidan aparentemente de la palabra de Dios y se arrogan el derecho de intervenir en política y opinar de la democracia; eso no es cuestión de fe, sino de desfachatez. 

Los obispos de México, representados en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), expresaron entre otras cosas que ningún ciudadano –y menos los gobernantes que juraron guardar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos– tiene derecho a impulsar reformas que eliminen o comprometan la fortaleza de las instituciones que son el soporte del Estado mexicano, como es el caso del INE y TEPJF. 

Primera y segunda pregunta: ¿Quiénes son los obispos para decidir qué ciudadano mexicano tiene derecho a impulsar reformas legales? ¿Tienen idea de cuántos muertos costó a México obtener ese derecho? 

Tercer pregunta: ¿Con la misma vehemencia y a través de un comunicado condenaron los casos de pederastia cometidos en contra de niños mexicanos? 

Cuarta pregunta: Ya que se preocupan tanto por la democracia, viendo la paja en el ojo ajeno, ¿cuándo van a permitir la participación de las mujeres en la élite de la iglesia? 

No se trata de una cuestión de fe, es una expresión de intereses intervencionistas –lo de menos es que prospere o no una reforma electoral–, lo claro es lo parcial y tendencioso, porque además ellos sí están violando la Constitución en su artículo 130. 

Por si no se tiene presente, se reproducen dos párrafos del texto constitucional aludido y aplicables al caso, ya que los hombres escudados con sotana parece que olvidaron que cada quien –como persona libre– puede sacar sus conclusiones. 

«Los ministros de los cultos nunca podrán, en reunión pública o privada constituida en junta, ni en actos del culto o de propaganda religiosa, hacer crítica de las leyes fundamentales del país, de las autoridades en particular, o en general del Gobierno; no tendrán voto activo ni pasivo, ni derecho para asociarse con fines políticos». 

«Las publicaciones periódicas de carácter confesional, ya sea por su programa, por su título o simplemente por sus tendencias ordinarias, no podrán comentar asuntos políticos nacionales, ni informar sobre actos de las autoridades del país, o de particulares que se relacionen directamente con el funcionamiento de las instituciones públicas». 

¡Con estos obispos habrá que rogar para que Dios nos agarre confesados! Y para que se retome aquello de ¡dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios!