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La quinta columna

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La quinta columna

Antes de que se nombre un juez o magistrado, se debería evaluar su sensibilidad al dolor humano

La insensibilidad del Poder Judicial

Recientemente se han multiplicado las manifestaciones frente al palacio que alberga al Poder Judicial del Estado de México. Las personas que han formado parte de las mismas lo hacen muchas veces como última opción a su legítimo reclamo de justicia; detrás de cada uno hay una historia: de una persona presa injustamente o de una mujer o niña asesinada cuyo victimario ha sido puesto en libertad por fallas en el proceso. Por respuesta encuentran las puertas cerradas una y otra y otra vez.

Parte de la sociedad critica que hacen pintas, gritan o alentan el tránsito; pero no consideran que todo eso tiene solución; la vida, la libertad y el patrimonio no. Vale la pena por un momento ponerse en los zapatos de quien reclama justicia.

Todas esas voces demandan ser oídas, pero nadie los recibe, quizá porque no son influyentes y están pagando el ser pobres. Qué grave que no tengan acceso a la justicia y que desde las residencias de los otros poderes no se tomen medidas o por lo menos exista un pronunciamiento, como su responsabilidad amerita; pero es peor cuando servidores públicos de los mismos poderes se ven involucrados, en esos casos la pena se vuelve calvario.

Para muestra un botón. Un caso muy sentido en el Norte del Estado es el de un maestro de la primaria de la comunidad de Santa María Nativitas, de Aculco, acusado de abuso sexual infantil. Por más de tres años, las víctimas, todas familias de escasos recursos han ido y venido en busca de justicia, y nada más no lo logran. Ya desconfían de todos los tribunales, pues después de haber obtenido una sentencia condenatoria, en apelación, tras la reposición del juicio, el maestro está libre, los niños dañados para siempre y los papás con un patrimonio escaso de origen, quebrantado.

¿Qué hubiera pasado con niños hijos de ricos o de políticos? Todos sabemos y creemos en la presunción de inocencia, pero en este caso también creemos, y sabemos, que los peritajes son un instrumento valioso para que el juez dicte sentencia apegada a derecho. Cuando eso falla se recurre a la instancia donde intervienen magistrados, pero el proceso es largo y tortuoso.

Antes de que se nombre un juez o magistrado, se debería evaluar su sensibilidad al dolor humano, su capacidad y disposición para escuchar todas las voces y no cerrar las puertas. En el caso de los magistrados, son corresponsables los otros dos poderes, ya que es el titular del Poder Ejecutivo quien propone y es el Poder Legislativo quien avala el nombramiento.

Las protestas son la demanda de la sociedad desesperada por ser atendida.