Las propuestas de leyes reglamentarias de las reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones han dado lugar a algo parecido a lo que hace tiempo, por ahí de 1980, dos ilustres economistas llamaron la disputa por la nación.
En aquel tiempo la disputa se daba entre los que proponían un gobierno orientado a fortalece la soberanía nacional, lo que implicaba, en términos simples, un estado fuerte, una sociedad equitativa y una población educada.
Por otra parte los que proponían un país neoliberal, con una economía de mercado, integrada a la economía norteamericana y a los intereses de sus grandes corporaciones, con sus consecuencias lógicas de pérdida de soberanía, unos pocos muy ricos y otros muchos en la pobreza.
Los que ganaron a partir de 1982 fueron los segundos, los neoliberales, quienes han venido privatizando los bienes y derechos públicos, creando así una reducidísima oligarquía que dispone del ingreso y el trabajo de millones de súbditos mexicanos.
Mexicanos que con sus diarias aportaciones, unas legales y otras no tanto, han contribuido a la formación de riquezas que son ya de las mayores del mundo.
Pero ahora los dos más grandes beneficiarios de las complicidades y corrupción de los gobiernos neoliberales, se disputan el papel del más abusivo.
Telmex Telcel Vs Televisa Azteca pelean por ser quienes mayoritariamente se queden con el ingreso de los mexicanos.
En medio de esa disputa está el gobierno, como supuesto árbitro que debiera ver por los intereses de la población y no por ver a quién le conviene beneficiar.
Con unos diputados, senadores y partidos políticos que también están a ver con cuál les conviene.
El resultado, casi cualquiera que sea, resultará en una mayor expoliación y abuso de los habitantes del país. .
La posibilidad de que eso no ocurriese tendría que pasar por una súbita toma de conciencia del gobierno como defensor de la población.
O por una rebelión masiva que llevara a la mayoría a exigir que ninguno de los bandos se aproveche de sus exiguos ingresos.
Pero esa posibilidad es altamente improbable, los mismos que abusan de la población se han encargado de manera sistemática de la pauperización económica pero también moral y educativa de la población.
Es insólito observar cómo la discusión sobre a quién favorecer de los más ricos, se hace sin tomar en cuenta a la población y cómo ésta no se organiza para cambiar el esquema de abuso sobre de ella.
PS Es triste y causa pena ver el sometimiento del gobernador de la entidad, parece no tener en cuenta que representa a una entidad soberana, al menos formalmente.


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