Para el Diccionario de la Real Academia debatir es discutir un tema con opiniones diferentes.
La tradición oral se remonta a todos los pasajes de la historia de la humanidad y desde las prácticas de los grandes filósofos mediante la palabra Protágoras, Sócrates, Aristóteles, Platón.
Y si la palabra, sus significados e interpretaciones tienen tanta relevancia en los procesos de interacción social y la ha tenido a lo largo de la historia, ¿para qué sirve un debate como el que vimos el pasado fin de semana que exponía las miserias, las frustraciones, las ocurrencias, la verborrea, de cinco personas que buscan el voto ciudadano y quien lo obtenga no hará nada más que administrar la inercia durante seis años, para que las cosas sigan igual –en el mejor de los casos-, o empeoren, si se cumplen los vaticinios de la probabilidad?
Alguien se habrá puesto a pensar en que las sesudas preguntas de los reporteros que moderaron el “debate” podrían haber sido tan concisas como:
“Si usted fuera en este momento el presidente o presidenta, ¿qué instrucción daría hoy, aquí, para terminar con la inseguridad?”.
O simplemente, si los cinco dicen tener la solución –excepto mochar manos- ¿por qué no la ponen al servicio de la nación, incluso antes de llegar a la Presidencia y resuelven el problema?
La respuesta es contundente: ¡porque no pueden! ¡Por qué nadie puede! Porque ni la UNAM con toda su excelencia académica ha podido diseñar un proyecto, plan, programa, estrategia o método que ayude a mejorar la seguridad y a combatir el delito, porque ni la Ibero ni el ITAM ni el ITESM lo han hecho, ni siquiera lo podrían hacer, creo yo; porque ninguna universidad tiene una solución a pesar de ser semillero de ideas y de investigación.
Porque nadie tiene soluciones mágicas y menos cuatro hombres y una mujer que ha degustado las mieles del poder y nunca han propuesto una solución para un problema de ese calibre.
En la crítica a la teoría clásica de la democracia, Joseph Schumpeter negaba la existencia de una voluntad general (volonte generale) y del bien común, argumentando que ambos elementos eran polvo que se desmorona, decía que: “En la medida en que el bienestar tiene distintos significados para los diferentes individuos y grupos, es necesario construir una concepción más realista de la democracia”. Incluso, Schumpeter hablaba de la democracia como competencia por el caudillaje, en su obra “Capitalismo, socialismo y democracia”.
El debate de los cinco candidatos presidenciales no fue más que eso: la visión de bienestar que cada uno y el grupo que los respalda tiene.
Carpe Diem
#Me Too en el Conservatorio de Música del Estado…
El caso difundido en diversos medios de comunicación sobre la posible conducta cometida por el ex director histórico de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, puso en el debate lo que ocurre en el arte y en la farándula.
Quizá sea el momento para que Marcela González Salas, secretaria de Cultura, se dé una vuelta por el Conservatorio de Música del Estado de México. Maestros de asignaturas teóricas que gustan de invitar alumnos, pero especialmente alumnas a “tomar café” o invitarlas a “alcanzarlos” en algún café… pedir números personales y enviar mensajes personales ajenos a las cuestiones académicas; de no acceder, las represalias académicas se hacen sentir, incluso incumpliendo las disposiciones normativas respecto al número de asistencias y faltas que dan derecho a determinadas evaluaciones o amenazas de enviar a la alumnas a recursar un año en el nivel licenciatura.
Si bien el mundo del arte y de la música en particular, es un ambiente distinto al que uno podría imaginar, también tiene un lado sórdido que es momento de limpiar. El director general del Conservatorio, otro camaleón y dinosaurio de la música en Toluca, parece no saber lo que sucede en sus aulas y con sus estudiantes o, si lo sabe, prefiere hacer caso omiso. Es lamentable que un pequeño tabique de pseudopoder, le cause mareos a algunos cuantos.
Por mi parte, si llego a tener enfrente a alguno de esos tipos, creo que será muy interesante mi reacción.
La última y nos vamos…
Abelardo Gorostieta no quita el dedo el renglón. Tiene un proyecto que, me consta, es netamente ciudadano. Su candidatura independiente a la alcaldía de Toluca, si bien podría ser una aventura personal, también limpiaría el cochinero político en que la han convertido.
Sin experiencia de gobierno, con un proyecto ideológico personal y sin nada que perder, podría ser una opción ciudadana natural. Lo conozco y les aseguro que su éxito profesional y económico, garantiza que de llegar a algún cargo no va a robar; no necesita eso. Propietario de clínicas y algunos restaurantes, no requiere llegar a un cargo público para hacerse de recursos. Es un hombre exitoso con o sin candidatura.
Nos leemos en otra semana caótica.


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