“Kumbala” cuenta una historia que sucede de noche, entre música, baile y personajes que encuentran refugio en un salón. En Naucalpan, su interpretación acompañó el cierre de una jornada que había reunido a miles de personas alrededor del rock, el reggae y el ska. Maldita Vecindad puso las últimas canciones a una segunda edición de Las Cuatro Casas que empieza a encontrar un lugar en el calendario cultural del municipio.
El Ayuntamiento reportó más de 60 mil asistentes durante la jornada del 1 de noviembre, más de 12 horas de música gratuita y saldo blanco. La cifra corresponde al encuentro completo, cuya clausura encabezó la agrupación de Roco.
El repertorio recorrió “Pachuco”, “Solín”, “Don Palabras”, “Mojado”, “Un poco de sangre” y “Un gran circo”. Son canciones que han acompañado distintas épocas del rock mexicano y conservan una mirada sobre la calle: sus personajes, sus desigualdades, sus formas de resistencia y sus celebraciones.

En una temporada dedicada a recordar a los muertos, esa música encontró también un espacio para la evocación. Las canciones sobreviven en quienes las escuchan, cambian de significado con los años y pasan de una generación a otra. Frente al escenario coincidieron públicos que llegaron a ellas por caminos distintos.
Del Naucalli a la Unidad Cuauhtémoc
Las Cuatro Casas nació en 2025 como un festival gratuito vinculado con el Día de Muertos. Su primera edición se realizó el 2 de noviembre en el Parque Naucalli, con un cartel que incluyó a Los Caligaris, Gondwana, Liran’ Roll, Los Estrambóticos, Lost Acapulco, Nana Pancha y Rebel Cats, entre otras agrupaciones. Los reportes municipales situaron aquella convocatoria entre más de 50 mil y alrededor de 60 mil asistentes.
En 2026 cambió de sede al Foro de la Unidad Cuauhtémoc y presentó un cartel de 17 agrupaciones. La selección reunió trayectorias y públicos diversos: Maldita Vecindad, Los Pericos, Delinquent Habits, Allison, Tijuana No!, Royal Club, Sekta Core, Out of Control Army, Los de Abajo, Resorte, Antidoping, Silverio, Señor Bikini, Tanus, Ace Kool, 4 Muertos y Delictivo.

La amplitud del programa permite reconocer varias vertientes de la cultura musical urbana. El hip hop latino tuvo representación en Delinquent Habits; Allison acercó al encuentro el pop punk y el rock alternativo; Resorte aportó la tradición del metal y el rap. El ska y el reggae conservaron una presencia central.
En el balance del cierre destacaron Los Pericos, con “Pupilas lejanas”, “Runaway” y “Waitin’”, y Tijuana No!, cuya participación incluyó “Pobre de ti”. La banda argentina y la agrupación fronteriza precedieron a Maldita Vecindad en una jornada de repertorios que llevan años circulando entre ciudades y generaciones.
Flores, máscaras e ilustración
La propuesta cultural se extendió más allá de las bandas. La programación anunció lucha libre con participación de la Arena Naucalpan, una institución ligada a la historia popular del municipio. El ring incorporó otra manera de representar el conflicto, construir personajes y reunir aficiones.
El Colectivo Clan•destino fue convocado con una galería itinerante de arte e ilustración, creadores independientes y un Custom Show dedicado a reinterpretar al cacomixtle. También se anunciaron talleres de pintura para niñas, niños y adolescentes. El festival abrió espacio a lenguajes visuales que suelen circular en colectivos, talleres y comunidades de artistas.
La participación prevista de la Unión de Floristas de San Francisco Chimalpa, de Boche, Arenillas y Parajes, añadió el trabajo de uno de los pueblos originarios de Naucalpan mediante muestras de arte floral. En el programa convivieron así la música amplificada, el oficio de los floristas y las expresiones gráficas contemporáneas.

El nombre del encuentro remite a esa búsqueda de pertenencia. El Bando Municipal de 2026 traduce Naucalpan, de las voces náhuatl Nahui-Calli-Pan, como “sobre las cuatro casas”. El festival tomó esa referencia del propio nombre del municipio para identificar una celebración contemporánea.
Organizado por el gobierno de Isaac Montoya Márquez, Las Cuatro Casas conservó la gratuidad como condición de acceso. Para una familia, acudir junta a un encuentro de estas características puede depender de que no sea necesario multiplicar el precio de una entrada por cada integrante.
Dos ediciones permiten reconocer una continuidad: la convocatoria, la presencia de agrupaciones internacionales y el encuentro entre públicos de distintas edades. La música del barrio encontró un escenario público; la gente encontró una ocasión para reunirse en su municipio.


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