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Las uvas: ¿tradición, consumismo o burla?

Esta tradición, igual que la celebración de la Navidad, genera un movimiento económico y de oferta y demanda en el producto

Doce campanadas, doce uvas: apenas el reloj dé las 00:00.00 horas, en la televisión, en la radio o por el teléfono, comenzarán a sonar doce campanadas, una cada segundo; en cada una de ellas se comerá una uva. De esta manera, a las 00:00.12, quien las haya consumido todas tendrá la esperanza de que 12 deseos solicitados —uno por cada uva— se cumplirán.

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Esta y otras costumbres suceden la noche del 31 de diciembre y el comienzo del 1 de enero de un nuevo año; cada familia y grupo de amigos tienen las propias relacionadas con la buena suerte, los viajes, la fortuna, el trabajo y la salud, aunque la de las doce uvas parece ser la más universal.

Al parecer el ritual proviene de España, de la nochevieja de 1909 —dice información proveniente de Muy Historia— cuando un excedente de uvas en Alicante “hizo que las productoras intentaran incrementar sus ventas con una innovadora campaña de Navidad que las relacionaba con estas fechas y con la buena suerte. La variedad de uva blanca Aledo se convirtió en sinónimo de Nochevieja y se popularizó su venta en paquetes de doce ya preparados para consumir el último día del año”.

Pero también existe un antecedente en 1880, cuando la burguesía imitó la tradición francesa de hacer fiestas privadas en Navidad, cuando se bebía champán y se comían uvas como acompañamiento, menciona la información.

Asimismo, ante una prohibición de celebrar en la calle, se dice que trabajadores asistieron a la Puerta del Sol para escuchar las campanadas del reloj y a comer uvas como burla de la costumbre aristócrata.

La vid

El Diccionario de símbolos de Chevalier menciona que la vides la propiedad de la vida, y por consiguiente su promesa y su valor: uno de los bienes más preciosos del hombre”. Señala también que la vid “es un importante símbolo cristiano, especialmente en cuanto produce el vino, que es la imagen del conocimiento”, no obstante, no está especificado que el fruto que da la vid y su consumo en el inicio de un nuevo año esté asociado con estos significados, más bien parece que cada una de las uvas representaría uno de los meses del año.

El precio de los deseos

Lo innegable es que esta tradición, igual que la celebración de la Navidad, genera un movimiento económico y de oferta y demanda en el producto. En el último año, el precio de la uva aumentó considerablemente: la tarde del 30 de diciembre en supermercados, el kilo de uvas registró precios de entre 90 y 120 pesos.

Otras tradiciones

Aunado a la posibilidad del consumo se han acuñado algunos juegos en torno a la llegada del año nuevo, tal como la elección a propósito del color de la ropa interior, la compra de adornos con semillas, entre otras.