Toluca, México; 24 de febrero de 2019. En el Estado de México, además del español, también se habla mazahua, otomí, náhuatl, matlatzinca, tlahuica, las dos últimas en alto riesgo de desaparición: el último censo del INEGI registró 909 hablantes de matlatzinca y 719 de tlahuica. En México (segundo país en América Latina con mayor diversidad lingüística), la población enuncia y comparte su vida en 69 lenguas maternas diferentes (68 de ellas son indígenas) y de estas se registran 364 variantes.
En el Estado de México, la UAEMéx, mediante el Centro de Enseñanza de Lenguas, en conjunto con la Universidad Intercultural del Estado de México han diseñado programas de estudio universitarios que, mediante una educación que tome en cuenta la diversidad cultural y lingüística de la entidad, fomente la preservación de las lenguas maternas que alberga la entidad. Es verdad que este tipo de acciones representa un esfuerzo considerable si tomamos en cuenta que Estado de México residen 985 mil 690 personas indígenas y de estas solo 379 mil 75 son hablantes de alguna lengua indígena, de acuerdo con cifras del INEGI. Pero también es cierto que se trata de un proyecto estéril si no se atienden los demás factores que ponen en riesgo la desaparición de una lengua.

Al respecto, diversos factores contribuyen a que una lengua esté en peligro de extinción: puede que se extingan sus hablantes, o que estos dejen de usarla para expresarse en otra de uso más extendido, o que es hablada por un grupo dominante; la falta de acervos que resguarden documentos escritos, registros orales, o de cualquier rastro. Tampoco hay un sistema de educación bilingüe que tome en cuenta las lenguas indígenas totalmente; carecemos también de un sistema judicial que cuente con interpretes para los procesos jurídicos en los que participen indígenas que no hablan español.
A esto se añade la discriminación que enfrentan las personas que en México se presentan hablando una lengua indígena: el 24.0% de la población de habla indígena en el país expresó que sus derechos no han sido respetados por su acento al hablar. Mientras que el 37.0% manifestó que el solo hecho de ser hablantes de una lengua indígena ha sido motivo para que no se les valgan sus garantías constitucionales (CONAPRED).
Y a pesar de las políticas lingüísticas que promueven el fortalecimiento y la preservación de las lenguas que se hablan en la entidad, de acuerdo con la lingüista y hablante nativa de mixe, Yásnaya Aguilar, “los aspectos fundamentales que se requieren para el respeto a los derechos lingüísticos y la construcción de una sociedad que respete y disfrute la diversidad lingüística aún no se han siquiera planteado con claridad”.
La primera lengua que aprendemos, la que conocemos mejor después de tanto utilizar, se conoce como lengua materna. El idioma nativo, como también se denomina, no es solo una vía de comunicación que desarrolló la especie humana; es también una de las maneras en las que los pueblos pueden contar y preservar su pasado, comunicar su presente e imaginar su futuro. Ese es tan solo uno de los motivos por el que una lengua merece ser cuidada.


Síguenos