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Lento crecimiento económico en México por pandemia

Comportamiento  de la IED en el sector eléctrico del país, dada la recesión económica  que prevalece en México, hará que tome tiempo alcanzar el ritmo de crecimiento esperado,  a pesar de la propuesta de  crecimiento del PIB del país , previsto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, derivado de un entorno incierto durante la convención bancaria celebrada la semana pasada.

La banca seguirá atendiendo la demanda de crédito en todos los frentes,  para revertir la contracción de economía desde agosto del 2020.

 El mayor crecimiento es en créditos hipotecarios,  sigue creciendo cerca de 9% de forma consistente mes con mes,  así como la demanda de crédito de grandes empresas, a pesar que  se tiene  una contracción relevante en el crédito al consumo,  cuyas  actividades son vitales para   que  generen empleos   y la inversión fija bruta y apoyo  a las mipymes”.

 Ante la solidez de la banca,  presenta un Índice de Capitalización (ICAP) de 17.7%, una cartera vencida de 2.6%;  un Índice de Cobertura (ICOR) de 1.6 veces; y un Coeficiente de Cobertura de Liquidez (CCL) de 227 por ciento. esta solidez le ha permitido al sector absorber la magnitud de la recesión. “y  aplicar medidas de autorregulación con una oferta más competitiva en tasas y comisiones.

De acuerdo con El Economista, México fue uno de los primeros países en adoptar las reglas de Basilea III desde el 2011; así como los nuevos requerimientos de liquidez; la constitución de reservas basada en la recuperación de cartera; además de que hay una administración de riesgos más integral y estricta. ya no se permiten productos apalancados o no estandarizados, y la inversión en el capital de los bancos se ha vuelto cada vez más sólida .

 Por lo que  en base  a la politica del Banco de México cuya tasa TIE es de 4% actualmente  lo que permite ofrecer a la iniciativa privada  oportunidades de lineas de crédito siempre  cuando  se cumpla con los requisitos  que establece la banca comercial para el otorgamiento de créditos  apoyados par la  banca de  fomento  como nafinsa y bancomext con garantías.  Sin  embargo, el sector privado ya dan señales tangibles de preocupación  sobre todo  en la Inversión Extranjera Directa (IED) en el mercado eléctrico, que indica los compromisos a largo plazo adquiridos por compañías internacionales en el país, tuvo un fuerte tropiezo en 2020.

La inversión de compañías extranjeras en el sector eléctrico fue en 2020  de  506 millones de dólares ,  con una  caída de 61.7% en comparación con un año antes, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía.

Esta cifra suma el capital comprometido en las áreas de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, un segmento que ha sido bloqueado en la práctica con los últimos cambios regulatorios y la cancelación de una serie de proyectos.

Por lo que la inversión en dicho mercado suma dos años a la baja, después de haber anotado una cifra récord en 2018, con 4,988 millones de dólares derivados principalmente de los proyectos resultantes de las subastas eléctricas, un instrumento impulsado tras la reforma energética y que fue cancelado durante los primeros días de la actual administración.

La emergencia sanitaria por coronavirus es el primer detonante de la baja de inversión, que no solo afectó al mercado mexicano, sino a las inversiones a nivel general. En el primer semestre del año pasado los flujos mundiales de IED cayeron un 49%, debido a las consecuencias económicas de la pandemia, de acuerdo con información de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

Pese a ello la inversión extranjera directa en todos los sectores económicos en el país  disminuyo  un 11.7%,  para quedar en 29,079 millones de dólares. Por debajo de la tendencia vista en el mercado eléctrico.

Provocado  por  la incertidumbre en cuanto a los cambios legales que  no ayudan al ambiente generado por la pandemia. , los participantes del sector ubican a los cambios continuos en las reglas del mercado –que se han consolidado con la promulgación de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica– como el causante principal de la desconfianza de las compañías de este sector.

Las modificaciones comenzaron a los dos meses de que comenzó el sexenio con la cancelación de la construcción de dos líneas de transmisión y poco después con el cese de las subastas eléctricas. De ahí en adelante no se han detenido: continuaron con un bloqueo a los permisos de generación, cambios a los Certificados de Energías Limpias y la política de confiabilidad emitida en mayo pasado por la Secretaría de Energía. El último golpe al mercado se ha dado a través de la promulgación de la reforma al principal instrumento regulatorio del mercado, la Ley de la Industria Eléctrica (LIE).

Y más allá del constante cambio en las reglas del mercado, existe otro factor como la confianza: el constante ataque a las compañías del sector, las acusaciones por corrupción  y la renegociación de los contratos de seis gasoductos, durante los primeros meses del sexenio.

Pero en cuanto a las inversiones en general la merma en la confianza de los inversionistas comenzó desde antes de que el sexenio iniciara de manera formal, cuando en octubre de 2018 se   realizó una consulta para la cancelación del nuevo aeropuerto que finalizó con el cese del mismo.

La semana pasada  un juzgado otorgó una suspensión provisional de los cambios marcados en el mercado eléctrico , que es aplicable para todas las compañías del sector. Pero pese a que es una señal positiva a los mercados, y, el proceso legal que continuará en los siguientes meses, y la posibilidad de nuevos procesos en tribunales internacionales, no favorecerá a una mejora en las cifras de inversión.

“La explicación de porqué ha bajado es perfectamente lógica y con la situación que tenemos ahora con un litigio, aun cuando se suspendan los efectos durante el proceso judicial, la inversión va a estar parada y después hay un camino largo  que recorrer. Un camino en el que hay que hacer una reconstrucción de credibilidad, lo cual no es sencillo.

Compañías dedicadas a la generación eléctrica han asegurado que no tienen planes para desembolsar nuevas inversiones en el país, derivado de los cambios regulatorios. Las empresas ahora solo se enfocarán en desembolsar el capital necesario para continuar  sus proyectos de  energías limpias.