Limitaciones en el desierto

Un muro o valla se instala a lo largo de casi mil kilómetros en Arabia Saudita para protegerla del Ejército Islámico (EI) y de la filial de Al Qaeda en Yemen, que opera allí desde inicios de siglo. Muros similares se erigieron decenios atrás en Ceuta y Melilla, zonas áridas bajo jurisdicción española en disputa con Marruecos. También en el Sahara Occidental ocurre igual, donde Rabat levantó contra emigrantes ocho secciones de vallas con una longitud superior a los dos mil 720 kilómetros. En otras latitudes, esas limitaciones alcanzan a las zonas desérticas de Sonora y Chihuahua, en México; y
marzo 29, 2015

Un muro o valla se instala a lo largo de casi mil kilómetros en Arabia Saudita para protegerla del Ejército Islámico (EI) y de la filial de Al Qaeda en Yemen, que opera allí desde inicios de siglo.

Muros similares se erigieron decenios atrás en Ceuta y Melilla, zonas áridas bajo jurisdicción española en disputa con Marruecos.

También en el Sahara Occidental ocurre igual, donde Rabat levantó contra emigrantes ocho secciones de vallas con una longitud superior a los dos mil 720 kilómetros.

En otras latitudes, esas limitaciones alcanzan a las zonas desérticas de Sonora y Chihuahua, en México; y en Arizona, Mojave, Utah y el Valle de la Muerte, Estados Unidos.

No menos conocidas y famosas fueron las vallas levantadas siglos atrás en la Ruta de la Seda, en las dunas arenosas del desierto de Gobi, segmento norte de la estrella de los muros y orgullo de la Dinastía Ming, la Gran Muralla China.

Los muros que levanta Arabia Saudita se extienden a más de 900 kilómetros a lo largo de la desértica frontera que separa a sauditas e iraquíes.

El costo de esa empresa se estima en 500 millones de euros y el constructor será  la industria de defensa y aerospacial de Europa, EADS, según la Agencia Saudí de Prensa (ASP).

Se indicó que el primer tramo fue inaugurado por el extinto rey saudita Abdalá bin Abdelaziz, en junio de 2014.

Esa instalación que erige Riad pretende ponerle nuevos límites a un pedazo del desierto, y  para eso se aprovechó la experiencia de sus predecesores, el Muro de Berlín, y de la valla sionista levantada en Cisjordania, entre otros menores.

El muro estará dotado de tecnología de punta en materia vigilancia: cámaras, sensores de movimiento, unas 80 torres de observación con monitoreos permanentes por satélites y centros de mando y control.

Asimismo contará con más de 30 campamentos de despliegue rápido, drones y globos aerostáticos de vigilancia, cerca de millón y medio de metros de red de cables de fibra óptica y radares para diferentes usos, según fuentes de seguridad sauditas.

La iniciativa no ha estado exenta de críticas hacia el reino saudita y al exprimer ministro iraquí, el chiíta Nuri Al Maliki, recordó el analista político Ahmed al Gamedi.

En ese sentido, las autoridades sauditas acusaron en numerosas ocasiones a Al Maliki de practicar una política sectaria en Iraq, lo que empañó las relaciones entre Riad y Bagdad.

Tal controversia cesó en 2014 con la llegada de las nuevas autoridades lideradas por el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi.

Sin embargo, Al Gamedi se mostró convencido de que la cerca reforzará la cooperación de seguridad bilateral con Iraq y no afectará negativamente los lazos sauditas-iraquíes.

Arabia Saudita posee, además, desde 2003 una valla electrificada de casi dos mil kilómetros en su frontera con Yemen.

La iniciativa fue criticada por el entonces presidente yemenita, Ali Abdullah Saleh, por afectar el pastoreo y la utilización de los recursos hídricos en las zonas fronterizas, e ir en contra de los tratados alcanzados en el año 2000 en la ciudad saudita de Yeda.

No obstante, en su empeño de combatir al EI y Al Qaeda, Arabia Saudita sustituirá definitivamente la vigilancia de helicópteros y patrullas de autos todoterreno, caballos y camellos, entre otras técnicas tradicionales.     

Históricamente los muros y vallas detuvieron o retrasaron invasiones, redujeron migraciones, y aislaron  naciones y ciudades.

Pero también ese tipo de limitaciones posee en su haber negativos saldos de más de 10 mil muertes, ocurridas entre México y Estados Unidos, en el llamado desierto de los sueños rotos.

Tampoco son pocas las personas asesinadas en lo que va de centuria en el denominado muro de la vergüenza, erigido por Israel en Cisjordania.

Por otra parte, se calcula que unos 10 millones de trabajadores murieron durante la construcción de la mayor valla del planeta, ideada por el primer emperador de China, Qin.

Igual cifra pereció en los combates defensivos y ofensivos, ocurridos en el entorno de unos nueve mil kilómetros de ese gigante.

La historia de la humanidad prueba desde el año 220 antes de nuestra era que los muros o vallas a manera de separadores entre países y ciudades, no impiden las muertes, solo restringen y dañan más a los pueblos.

* Periodista de la Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos