Josefina no emociona. Es una mujer preparada y de gran experiencia, pero no logra conectar con los electores del Estado de México. Los alcances de su campaña parecen desastrosos a la luz de los resultados de las encuestas. Pasó del primer lugar, con 33 por ciento de las preferencias –según “El Financiero” del 26 de agosto de 2016–, al tercer lugar, con apenas 14 puntos –de acuerdo con “El Universal” del lunes 10 de abril–. Se desinfló; pasó de favorita a colera. De seguir la tendencia, hasta Juan Zepeda del PRD la va a rebasar.
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Ante la ola de denuncias por la pésima calidad de sus viviendas, Funtanet cambió la razón social de su constructora PROFUSA; se guardó un tiempo y reapareció en esta administración como Impulsora Ecatepec, S. A. de C. V., usando en su denominación el nombre de la tierra natal del gobernador (quizá pensó que eso podría generarle alguna ventaja). Logró la autorización de la Secretaría de Desarrollo Urbano para la edificación de al menos cuatro mil casas y desapareció una vez más; ahora está de regreso bajo el nombre de Impulsora San Bartolo, S. A. de C. V. y, de entrada, ya le dieron más licencias.
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Detrás del presidente Peña, ocupando el segundo lugar en cuanto a personajes políticos más desprestigiados y antipopulares se ubica el diputado César Camacho, que va de desatino en desatino. Parece que con los años se ha vuelto más autoritario, ambicioso y egocéntrico. Sus declaraciones públicas son de diván. ¡Houston, lo hemos perdido! Camacho siempre tuvo talento, sin duda, pero ha perdido dirección. Entre sus propios compañeros es común el comentario despectivo sobre sus gustos por beber los vinos más caros en los restaurantes (con cargo al presupuesto). Es normal, critican, verle en la mesa botellas de Pétrus de más de 50 mil pesos. Su gusto por el vino lo ha perdido.
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Muchos han quedado con la boca abierta y cara de ¿¡what!? con la inaudita prosperidad económica que ha logrado –en tiempo récord– el “maestro en ergonomía, por Harvard; MBA, por el ITESM; ingeniero biomédico, por la Ibero; doctorante, por la Anáhuac”, Antonio Chemor Ruiz. Hasta antes de irse (durante este sexenio) a la Secretaría de Salud –como director general de Financiamiento de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud–, habitaba en una modesta casa en El Castaño, en Metepec; ahora, vive en una de las residencias más grandes y caras del Club de Golf San Carlos. ¿Se habrá sacado la lotería? ¿Recibió herencia de algún pariente adinerado? ¿Qué pensará Emilio Chuayffet del ostensible éxito económico de su sobrino?


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