Lo que nos faltaba: ahora resulta que cada uno de los hombres y mujeres de la alta burocracia del gobierno (entiéndase secretario, subsecretario, directores generales y directores de área) serán liquidados, con lo que cobrarán bono de fin de sexenio, seguro de retiro y caja de ahorros. De acuerdo con el cargo, la antigüedad y el salario, podrían llevarse individualmente hasta tres o tres y medio millones de pesos –dinero que saldrá de las arcas públicas–. Se van a ir con las carteras repletas, como si hubieran hecho muy bien su trabajo. Según su juicio, lo merecen, pero los resultados objetivos –medibles en estadísticas– dicen que no, que prácticamente todos están reprobados.
*
Desde algún lugar del gobierno, al candidato del PRD le están suministrando esteroides electorales para que se vea mucho más fuerte de lo que es. Juan Zepeda tiene una campaña tanto o más grande que la del propio Alfredo del Mazo. Es ostensible que le sobran recursos económicos: gasta, gasta y gasta y no se cansa de gastar. Bastaría con calcular cuánto paga por las centenas de anuncios espectaculares que tiene colocados en todas las ciudades, pueblos y rancherías del estado. Allí hay mano negra: los recursos propios no le alcanzarían. Para imaginar de dónde sale el patrocinio podemos recurrir a la anécdota que cuenta su propia gente de cómo se elaboró el eslogan “Juan sí puede” (la cual podría dar un norte muy claro): fue durante una tertulia en la oficina de Carlos Aguilar, entonces coordinador de Imagen Institucional del gobierno del estado, pero actual encargado de los asuntos de comunicación de Alfredo del Mazo.
*
Justamente ese tipo de incidencias son las que alimentan la versión de que el candidato “B” –o quizá el “A”– de Eruviel es Juan Zepeda, a quien le han ayudado en todo: primero, para que alcanzara la alcaldía de Nezahualcóyotl; después, la diputación y la coordinación de la bancada perredista y, ahora, la candidatura, para que crezca en las preferencias electorales (quién sabe si para restar votos a Morena, captar indecisos y así ayudar a Del Mazo o hasta para ganarle la gubernatura). Podrá ser exacto o no, cierto parcialmente o rotundamente falso, pero de eso se habla a diario en los cuartos de guerra de los candidatos y en los partidos.
*
De acuerdo con las encuestas del propio gobierno, Delfina está a la cabeza en el Valle de Toluca –y particularmente en la capital mexiquense–. Sorprendente: de la candidata de Morena se esperaba –en realidad, se sabía– su arrastre en el Valle de México, pero no en la capital; aquí, en el territorio considerado eminentemente priista y después panista. Es obvio que no está funcionando muy bien que digamos el trabajo político encomendado a María Elena Barrera, Martha Hilda González y Alberto Curi. Es una pena que el candidato del PRI vaya perdiendo –hasta ahora– en su tierra natal.
*
La que en verdad está de pena ajena es la candidata Teresa Castell. El papelón que hace como mandadera de la Secretaría de Gobierno es denigrante y pusilánime: no hace campaña, se dedica sólo a estar presente en cierto sector cómodo de los medios de comunicación para golpear particularmente a la candidata de Morena. Teresa ha sido incapaz de presentar una sola propuesta. Su servilismo y colaboracionismo están con las causas del grupo en el poder, ese mundillo político que, cruelmente, se refiere a ella como “la criada bien criada”; ofensivo por sexista y clasista, pero la verdad es que Castell no se ayuda ni a sí misma por estar entregada a su causa de patiño.


Síguenos