1.- Rápido y furioso el mensaje que envió el gobierno del estado.
¿Autodefensas operando en Edomex?
¡Ni madres!
¿Acaso somos Michoacán?
Y por supuesto que con la orden debida, la usualmente ineficaz policía, actuó.
Al menos dos de los integrantes del grupo de vigilantes que surgió en Tlalnepantla, fueron detenidos y encarcelados.
Grave contraste éste; los delincuentes mate que mate, rompiendo la ley, pero libres por la gracia de la impunidad.
Mireles, también haces falta acá.
2.- En tiempos en que la información circula y trasciende más que nunca, hay que ser mucho más que tonto, para exhibir lo que no se quiere que trascienda.
El alcalde de Naucalpan, es uno de esos casos en que su arrogancia daña, y bastante, a la imagen de un buen gobierno, que se esfuerza en impulsar Eruviel Avila.
Todavía no detalla cuanto pagó por el alquiler de un avión privado, hotel, boletos y otras amenidades, par él y sus otros 6 acompañantes.
Que poca sensibilidad política, de la social ya ni hablamos.
3.- Entrando a la segunda mitad de su mandato, es buen tiempo para cuestionar: ¿Eruviel Ávila es un gobernador fuerte o débil?
A estas alturas él tendría que ser unos de los políticos más poderosos e influyentes del país desde la gubernatura del estado.
Pero no se ve así.
Pasó los primeros tres años de su administración, desde el inicio de la misma, acorralado por los rumores sobre una licencia, forzada, para dejar el cargo.
Tal factor, además de otros errores propios y la coyuntura electoral federal, le impidieron cimentar su liderazgo.
En septiembre cumple tres años como gobernador.
Tal vez sea el momento propicio para relanzar a su gobierno y aceptar corregir lo que no funcionó.


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