1.- Perceptible en Eruviel Ávila, la pérdida del timing en el tema de su propia sucesión en el gobierno estatal.
Los wannabes del PRI, siguen en lo suyo e ignoraron el llamado que les hizo hace 10 días.
En PAN y PRD hay visos, domésticos aún, de que se intentará armar la gran alianza para la elección del año próximo.
Los liderazgos partidistas del tricolor iniciaron su alineación con el aspirante que más les conviene como facción.
Mucho antes de lo que había calculado y deseado, Eruviel tiene enfrente la sombra de una candidatura que por ahora no tiene destinatario claro.
La sucesión se incrustó de lleno en la agenda política mexiquense y, al menos por ahora, Eruviel no tiene el timing ni los hilos.
2.- Entre las varias cartas que maneja Acción Nacional, Josefina Vásquez Mota es la de mayor magnitud.
Si PRD entra a la temida coalición y Josefina encabeza, estaría la primera.
En Morena, Delfina Gómez, diputada federal y exalcaldesa de Texcoco, tomó una importante delantera. Estaría aquí la segunda.
En el PRI hay opciones: Carolina Del Mazo y Ana Lilia Herrera, diputada una Senadora la otra, están en la pista.
¿Se atrevería el priismo con una mujer, sobre todo y ya dos fueran las candidatas opositoras más fuertes?
¿Qué tantas posibilidades le ven a la 3de3 mexiquense?
¿Habrá tres mujeres candidatas al gobierno estatal?
3.- La gran tormenta que no quieren enfrentar los priistas, es la rentable sociedad electoral de panistas y perredistas.
Entre sus amplios recursos a utilizar, están los servicios extraordinarios que les prestan varios liderazgos que militan formalmente en otros partidos, la mayoría es panista.
De ahí que el tema alianza o candidatura blanquiazul sea manoseado a conveniencia.
Los Bizcochos están en la charola.
“JuanRo”, de espantoso ridículo en la reciente elección de alcalde en Toluca, viene a repetir estrategia.
Ulises Ramírez, con la experiencia y ganancias de regentear al PAN en la entidad, ya está en lo suyo.


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