Lo mejor del Se dice que…

Sobre lo sucedido en Nezahualcóyotl hay muchos puntos por clarificar, y el fiscal general del Estado de México sigue en calidad de desaparecido. Premeditadamente ha evadido dar la cara para explicar lo que aconteció ahí, y garantizar que no quedará todo en la impunidad y el olvido. Pudo no ser sólo una violenta acción de la delincuencia (a la que nos hemos acostumbrado), sino algo más para enrarecer las de por sí encendidas y polémicas elecciones. Habría que considerar que los hechos se dieron en Neza, municipio gobernado por el PRD, territorio de Juan Zepeda, Héctor Bautista y de la
mayo 12, 2017

Sobre lo sucedido en Nezahualcóyotl hay muchos puntos por clarificar, y el fiscal general del Estado de México sigue en calidad de desaparecido. Premeditadamente ha evadido dar la cara para explicar lo que aconteció ahí, y garantizar que no quedará todo en la impunidad y el olvido. Pudo no ser sólo una violenta acción de la delincuencia (a la que nos hemos acostumbrado), sino algo más para enrarecer las de por sí encendidas y polémicas elecciones. Habría que considerar que los hechos se dieron en Neza, municipio gobernado por el PRD, territorio de Juan Zepeda, Héctor Bautista y de la tribu ADN. Con el intento de robo se evidenció – con la eficacia de una maniobra propagandística – la acumulación y el uso de dinero en efectivo para financiar la campaña del PRI. El golpe pega directo a Eruviel, a Zepeda, al PRD y al PRI.

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Juan Zepeda no se manda solo, responde a los intereses de su mentor y patriarca de grupo, Héctor Bautista López, el primer perredista – junto con el alcalde de Neza, Juan Hugo de la Rosa – en traicionar políticamente a López Obrador en 2007, cuando se reunió a escondidas con Felipe Calderón (a quien el PRD no reconocía como presidente de la república y lo acusaba de fraude electoral). El mismo que echó del PRD estatal a Higinio Martínez, Horacio Duarte, Ricardo Moreno y demás nómina del GAP. Es obvio que el candidato del PRD no se va a aliar con Morena para derrotar a Del Mazo; eso no va a suceder. Es más fácil que Bautista y Zepeda negocien con Peña y Eruviel para favorecer al PRI que ayudar a Delfina.

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No es por desilusionar a los cándidos electores que creen que el cambio de régimen se construye con salir enojado a votar un día y desentenderse de todo durante los siguientes seis años: no hay razones objetivas para pensar que el 4 de junio será el despertar de una nueva era. Se oye muy bonito, pero sólo resulta un buen deseo. A lo más que podemos aspirar es a un relevo de partido, o quizá a la alternancia pactada. Desmantelar el Estado corrupto, inepto y autoritario costará mucho tiempo, esfuerzo y recursos. Ninguno de los partidos concursantes tiene por sí mismo la fuerza para hacerlo; si no hay un gran acuerdo para la transición, todo será un mero juego de artificio. La gran cruda vendrá después del 4 de junio. Gane quien gane, los mexiquenses despertarán y se darán cuenta de que el dinosaurio sigue ahí… incluso con la salida del PRI, si fuera el caso.

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En la Universidad, el relevo es terso hacia fuera, pero convulso hacia dentro. El próximo rector ha tenido que tejer fino para no romper los equilibrios que han dado estabilidad a la máxima casa de estudios de nuestra entidad, a pesar de que en ella convergen las más diversas cosmogonías. El gabinete está definido: habrá el cíclico alboroto de cada cuatro años, pero no pasará nada más allá de eso. Alfredo Barrera sólo tendrá como reto lo académico; así de sencillo.

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Óscar González es un impostor. Votar por su candidatura es un voto a la basura, a las peores causas. Su historia política es lamentable. El suyo es de esos casos que sólo son posibles en la decadencia. Tiene más de 20 años pegado a la teta del presupuesto como diputado federal, local y alcalde de Metepec, pero no hay registro ni legado de obra en beneficio de la gente. Óscar es un operador de la elite, que le ha facilitado su negocio: el PT. Desde dentro del sistema, hay quien sostiene que esos anuncios espectaculares con su imagen, repartidos por toda la geografía estatal, fueron financiados por el jefe de la Secretaría General de Gobierno, quien también regularmente le provee fondos en efectivo para sus actividades. Pero, si a alguien responde, es al secretario de Desarrollo Social, Luis Miranda. Él es su amo. No hay elementos para sostener que Óscar pretende obtener la gubernatura, pero sí para concluir que está para ayudar a que Del Mazo la gane. Ya se verá.

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