Los 43 y el discurso de la esperanza 

Guadalajara, México; 2 de diciembre de 2018. Se dice que la esperanza vuelve pero no es así, más bien, la esperanza existe pero se va perdiendo, poco a poco o rápidamente, dependiendo de las circunstancias. Bernabé Abraján de la Cruz la tiene aún, es el padre de Adán Abraján, uno de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos […]

Guadalajara, México; 2 de diciembre de 2018. Se dice que la esperanza vuelve pero no es así, más bien, la esperanza existe pero se va perdiendo, poco a poco o rápidamente, dependiendo de las circunstancias. Bernabé Abraján de la Cruz la tiene aún, es el padre de Adán Abraján, uno de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos el 24 de septiembre de 2014.

Él tiene esperanza, así lo demuestra cuando dice que desea que, pronto, se sepa algo de los muchachos; lo hace en medio de la multitud que inunda la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con la foto de su hijo. 

Este momento histórico actual pone en duda la esperanza y no se sabe si crece o disminuye conforme las cosas, los discursos, las acciones y las noticias van pasando. El 26 de septiembre de 2014, desde Ayotzinapa, gran parte de la esperanza de muchos mexicanos fue aplastada y desaparecida, no incinerada en un basurero, sino desaparecida, desollada, burlada y engañada.

Esa y otras fechas han endurecido la opinión de ciertas personas que tienen un mínimo de civilidad; existe la duda de si será posible construir un Estado armónico en que no priven los intereses particulares y económicos; en el que la vida se encuentre por encima de las prácticas cada vez más comunes de corrupción e impunidad. 

Bernabé de la Cruz desea juicio político para Peña Nieto, porque, dice, él y su gabinete son encubridores, porque no dieron respuesta; sin embargo, luego del diálogo establecido el pasado 26 de septiembre con López Obrador, la esperanza le vuelve, aunque a cuentagotas. 
El mensaje de toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador, así como la campaña y en general su discurso político, se balancea en claroscuros; ideas poco explicada que ponen a la esperanza en el dilema de alimentarse o seguir muriendo.

 

 

Una de las alertas del discurso se encendió cuando se refirió a la necesidad de poner punto final a lo que llamó “esta horrible historia” y a empezar de nuevo; integrantes del pleno contaron del 1 al 43, como se ha hecho costumbre en las manifestaciones para hacer referencia a este aspecto histórico que representa uno de los puntos más álgidos de la impunidad en México. 

López Obrador se interrumpió, esperó el final del conteo y señaló que habrá una comisión de la verdad para castigar los abusos de autoridad y atender el caso de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, pero dijo: “que se castigue a los que resulten responsables pero que la presidencia se abstenga de solicitar investigaciones en contra de los que han ocupado cargos públicos y se hayan dedicado a hacer negocios al amparo de poder durante el periodo neoliberal”.

No sabemos si habrá o dónde se dará el encuentro entre la necesidad de las personas, que casi siempre están alejadas del discurso político, habrá que buscar los límites que la práctica le ponga a las palabras; y esperar ¿qué más? que el conteo del 1 al 43 se haga cuando los estudiantes, uno a uno, aparezcan, eso sería confirmar la esperanza de los que aún la tienen.