Baila Toluca sus penas de amor

En las canciones de Los Ángeles Azules, el amor suele salir mal; en la pista, las parejas todavía pueden entenderse. Su concierto en el Alfeñique reunió a familias alrededor de un placer de la cultura popular: bailar las penas que todos sabemos cantar
octubre 18, 2026

Una multitud que canta “Cómo te voy a olvidar” participa de una curiosa ceremonia: cada quien puede pensar en una persona distinta y todos conocen la misma letra. Los Ángeles Azules proporcionan las palabras y el ritmo para ese acuerdo. Este sábado 17 de octubre, en la explanada del Mercado Juárez, Toluca añadió los pasos.

La agrupación apareció aproximadamente a las 21:05 horas como parte del Alfeñique 2026. Había familias y un público dispuesto a cantar. En su crónica para Escaparate, Adriana Avalos cuenta que la diversión había comenzado antes, con el “Beso de Alfeñique” en las pantallas. Mientras llegaban los músicos, los asistentes tuvieron ocasión de convertirse en espectáculo.

Luego empezó la cumbia. “Ay amor”, “Las maravillas de la vida” y “Mi niña mujer” encontraron una explanada que respondió con ganas. También sonaron “Otra noche”, “Cumbia del infinito”, “Nunca es suficiente” y “Cómo te voy a olvidar”. La gente cantó, sacó los pasos y disfrutó de la música con sus familias.

La familiaridad con ese repertorio tiene algo doméstico. Muchas canciones se conocen antes de saber cómo se llaman: alguien las escuchaba en casa, sonaban en una fiesta, acompañaban un trayecto. Cuando por fin se oye a la agrupación en vivo, una parte del encuentro ya ocurrió hace tiempo. La melodía llega con recuerdos que los músicos no necesitan conocer para convocarlos.

Así se transmite también una cultura musical. Una canción pasa de una generación a otra porque sigue teniendo lugar en la vida de quienes la escuchan. Sirve para celebrar una boda, acompañar una reunión o levantar a alguien de la silla. Su permanencia depende de ese uso, del gusto de volver a ponerla. En el Mercado Juárez, el público llevó esa memoria al concierto y la hizo audible.

Elías Mejía Avante, “El Doc”, acompañó el bajo con conversación y bromas. Antes de algunas piezas preguntó si los asistentes se las sabían, jugando a condicionar la siguiente canción a su respuesta. La pregunta tenía una contestación previsible. Su gracia estaba en hacerla: permitía que la multitud reclamara un repertorio que, de tanto escucharlo, también consideraba suyo.

El intercambio sostuvo la cercanía del concierto. Un coro, una broma contestada y la expectativa por la siguiente pieza alimentaron la conversación con los músicos. El Doc midió esos ánimos mientras la explanada seguía bailando.

Buena parte de esas canciones trata de querer más de lo que nos quieren, recordar a quien se fue o descubrir que el afecto nunca parece suficiente. La cumbia da a esas desventuras una utilidad inesperada: sirven para acercarse a alguien. La letra insiste en una ausencia y el baile exige atender a una persona presente, seguir su movimiento y ajustar el paso.

La crónica de Avalos recoge esa fiesta familiar con la atención puesta en quienes la disfrutaron. Los Ángeles Azules llevaron las canciones; los asistentes encontraron cómo acomodarlas a su noche. En una explanada llena de gente que cantaba “Cómo te voy a olvidar”, olvidar podía esperar.

Te puede interesar: Reúne La Adictiva a 45 mil personas en Toluca en Feria del Alfeñique

Las más leidas

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Las más leídas

Síguenos

Te recomendamos