Mariela no dirigirá Morena Edomex
El ascenso de Mariela Gutiérrez a la dirigencia estatal de Morena no ocurrirá, y no por castigo, sino por prevención: su nombramiento tensaría más de lo que unificaría. El antecedente pesa —hace un año enfrentó, sin éxito, al liderazgo político de la gobernadora Delfina Gómez en la elección interna del partido— y las heridas siguen abiertas. Para evitar que la disputa se reavive justo cuando comienza la ruta hacia 2027, la dirigencia nacional opta por una salida salomónica: nombrar una delegación especial que garantice equilibrio y evite nuevas fracturas. No hay expulsión ni marginación, pero sí una línea roja. No es tiempo de revancha, sino de contención.
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La encuesta, no la dirigencia
Morena ha decidido que sus candidaturas para 2027 se resolverán conforme a sus estatutos: habrá reelección para alcaldes y diputados —por última vez— y el método principal será la encuesta. No es un recurso de simulación, sino un mecanismo para impedir que los cargos partidistas se conviertan en botines de reparto. Quienes hoy se disputan la dirigencia estatal creyendo que desde ahí se decidirán las postulaciones se equivocan de lógica y de tiempo. La encuesta tiene una función clara: que sea la gente —y no los liderazgos— la que defina a quién quiere de candidato. Ese método ha evitado más rupturas de las que ha provocado. Morena no le deja las candidaturas a ningún caudillo regional, ni siquiera a los más votados. El mensaje es claro: para competir, hay que convencer.
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Un cuarto de billón en seguridad… y nada cambia
En los últimos diez años, el Estado de México ha gastado más de 250 mil millones de pesos en seguridad. La cifra es monumental, pero la realidad apenas se mueve. La violencia no cede, el miedo persiste y la desconfianza hacia las autoridades crece. No es por falta de dinero, sino por la distancia entre lo que se invierte y lo que se obtiene. Se compran patrullas, cámaras, uniformes y sistemas de vigilancia, pero se descuida lo esencial: presencia comunitaria, prevención, justicia cercana. Se construyen aparatos, no instituciones. Se multiplica el gasto, no los resultados. Y cuando el Estado gasta tanto y el ciudadano no lo siente, el problema no es financiero, es político. El costo no está en los millones, sino en la ausencia de paz.
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El comodín de la rectora
En medio del intrincado proceso que llevó a Patricia Zarza a la rectoría de la UAEMéx, una figura se volvió clave tras bambalinas: Bernardo Almaraz, operador eficaz, discreto y oportuno. Su cercanía con la hoy rectora no es fortuita, ni su utilidad menor. En momentos de mayor presión política, Almaraz facilitó acuerdos, articuló puentes y activó respaldos decisivos. Pero su perfil no es exclusivamente universitario: es también un actor con vínculos institucionales, incluido el más visible, su matrimonio con Amalia Pulido, actual presidenta del IEEM. La pregunta que flota ahora en Ciudad Universitaria es si Zarza lo integrará formalmente a su gabinete o si lo impulsará hacia otra posición estratégica dentro del ecosistema político mexiquense. En ambos casos, la alianza existe y opera. Falta ver cómo se traduce en poder.
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Este miércoles, el camino se conversa
Este miércoles a las 8 de la noche no solo abrimos micrófonos: abrimos rutas para el debate público. En una nueva edición de El Conversatorio AD, recibimos en vivo a Ariel Juárez, director de la Junta de Caminos del Estado de México. La cita es con la audiencia, con sus preguntas, sus dudas, su inconformidad y su interés. No se trata solo de ver o escuchar: se trata de participar. Porque hablar de baches, deterioro urbano y abandono carretero no es solo un asunto técnico, es una forma de interrogar al Estado desde el territorio. Los caminos cuentan historias, y este miércoles contaremos la suya.


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