Los más pobres y analfabetos

  Los y las que presumen tesis inexistentes no entran en el comentario siguiente, aun cuando sus actuaciones parecen indicar falta de comprensión de los escenarios políticos en proceso y lógica académica propias del analfabetismo funcional, no son analfabetos, mucho menos pobres. En efecto, los que menos leen, si es que lograron las herramientas de la lecto-escritura y los que tienen mayores carencias por falta de oportunidades laborales, para desgracia del país y el Estado de México son millones y son quienes venderán su voto a los partidos en dos mil diecisiete. Las filas son enormes en los centros de
octubre 26, 2016

 

Los y las que presumen tesis inexistentes no entran en el comentario siguiente, aun cuando sus actuaciones parecen indicar falta de comprensión de los escenarios políticos en proceso y lógica académica propias del analfabetismo funcional, no son analfabetos, mucho menos pobres.

En efecto, los que menos leen, si es que lograron las herramientas de la lecto-escritura y los que tienen mayores carencias por falta de oportunidades laborales, para desgracia del país y el Estado de México son millones y son quienes venderán su voto a los partidos en dos mil diecisiete.

Las filas son enormes en los centros de distribución, por ejemplo en los del programa sin hambre, desde las cinco de la mañana se forman para recibir cajas de huevo, bolsas con frijol, azúcar, aceite entre otros, que luego revenden a precios más bajos que en el mercado.

La vestimenta de la gente en esas filas no refleja pobreza extrema, se ven abrigos de la clase media, chamarras buenas, incluso algunos trajeados.

Un hombre bien vestido accedió la semana pasada a platicar, dice: “A quien le dan pan que llore, lo más difícil fue entrar en las listas, asegurar que reparto y que cuando nos llamen a los eventos para llevar gente yo me presente con algunos, que ya para el grito, ya para el mitin, ahora para el candidato, tu sabes hay que sacar algo, si no la desvelada ni vale, esto es así…”, continuó entusiasmado.

“Mira, es más, me caes bien, te voy a decir un secreto, doy clases en la secundaria, estoy aquí en la tarde, con pocas horas, en la mañana estoy es San Andrés, eso me dieron por apoyarlos  y hasta te puedo decir que vivo bien y sin haber estudiado para maestro…”.

La sorpresa fue mayúscula,  un “docente” en la fila, ni pobre, ni analfabeto.

En el Estado de México para los pobres, pobres y más necesitados están los programas asistenciales que tienen todo cooptado, por ejemplo para las mujeres: Apoyo a la mujer en áreas rurales, mujeres que logran en grande, mujeres trabajadoras comprometidas, entre otros.

Para combatir el hambre: Dotación de insumos alimentarios a familias (canasta mexiquense), despensa alimenticia en grande con la discapacidad; espacios de alimentación, encuentro y desarrollo; canasta alimentaria hortofrutícola; seguridad alimentaria del Estado de México y más.

Para niños: Desayunos Escolares Fríos y Raciones Vespertinas; Desayuno Escolar Comunitario; Entrega de Lentes Oftalmológicos y otros.

La lista es interminable y los beneficiarios según las estadísticas representan el quince por ciento del voto que obtiene el PRI permanentemente en las elecciones, a los que se suman sus otras estructuras ─los pensantes les llaman algunos enterados─, que ahora se asegura no están al cien por ciento en disposición de emitir un voto  por su propio partido.

Lo que ocurra, lo cierto es que entre los más pobres y analfabetos parece gestarse un descontento, la corrupción exhibida a la luz pública de funcionarios del gobierno les afecta cuando ven sus propias condiciones de pobreza y la insultante riqueza de quienes compraron sus votos, bueno hasta la visita de Trump los tiene con enojo, “son chingaderas”, dicen algunos.

El año venidero puede ser histórico para el Estado de México, sobre todo si se da la rebelión de los pobres, que está muy lejos del imaginario de las cúpulas enquistadas en el poder, sobre todo si continúan con más actos de corrupción, impunidad, prepotencia, menosprecio e ilegalidad en contra de la ciudadanía.

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