Los nuevos viejos hilos del poder

Todo se negocia, todo se pacta, todo se oculta. Aquí, las lealtades no se rompen: se reciclan
agosto 21, 2025

En el tablero político del Estado de México, nada es lo que parece. Las notarías se heredan como feudos, los magistrados se vuelven itinerantes, los partidos estrenan oficinas con fondos invisibles, los jefes policiacos sueñan con alcaldías y los senadores juegan a la reelección disfrazada. Todo se negocia, todo se pacta, todo se oculta. Aquí, las lealtades no se rompen: se reciclan. Las redes de poder atraviesan sexenios, partidos y discursos; cambian los nombres, pero no los intereses. Y mientras tanto, la ciudadanía mira un teatro donde las marionetas sonríen, pero los hilos siguen siendo los mismos.

1.- El apetito notarial de Ivette Morán

a) ¿Qué mueve a una dama de la élite oaxaqueña, Ivette Morán, esposa del senador morenista Alejandro Murat —exgobernador priísta— a inscribirse como aspirante a notaria en el Estado de México, donde su marido ya ostenta desde 2012 la patente de la notaría 175 que, curiosamente, nunca ha ejercido?

b) ¿Será que la memoria institucional de Alejandro Murat, cosechada cuando dirigió el Registro Público de la Propiedad (hoy IFREM) durante el gobierno local de Enrique Peña Nieto, constituye una mina de oro jurídico que ahora se reactiva a través de su esposa?

c) ¿No parece sospechosa esta súbita vocación notarial cuando la notaría 175 está actualmente suplida por Javier Vázquez Mellado Mier y Terán, exasociado del despacho del prófugo fracturero Álvarez Puga, pieza clave en el engranaje de factureras, outsourcing y simulación fiscal?

d) ¿Estamos ante un simple trámite burocrático o frente a un mecanismo sofisticado para blindar información, controlar escrituras estratégicas y articular redes de poder entre Oaxaca, Edomex y las élites registrales peñistas?

e) Y, sobre todo, ¿cómo se digiere en la narrativa de la “transformación” que las viejas familias priístas reciclen privilegios en estructuras morenistas, mientras la 4T promete desmontar estas herencias de poder que en realidad nunca se desmantelan?

Moraleja: Cuando el poder se viste de notario, la tinta sirve para mucho más que firmar escrituras: auténtica pactos que nunca mueren.

2.- El pecado de caminar el territorio

a) ¿A quién, y por qué, le incomoda tanto que Héctor Macedo, próximo magistrado presidente del Poder Judicial mexiquense, recorra el estado para agradecer a quienes votaron por él y escuchar de primera voz las quejas de la población sobre su derecho a la justicia?

b) ¿Desde cuándo un juez supremo ofende por dejar el mármol de Toluca para pisar tierra, ver calles y reconocer rostros, cuando el discurso oficial de la gobernadora Delfina Gómez es precisamente “más territorio y menos escritorio”?

c) ¿Será que algunos nostálgicos del viejo régimen judicial temen que una figura itinerante cuestione sus viejas jerarquías, sus pactos en penumbra y el cómodo anonimato de sus pasillos alfombrados?

d) ¿O acaso los nervios se deben a que abrir el Poder Judicial a la escucha ciudadana desactiva el privilegio de quienes siempre negociaron sentencias y nombramientos de espaldas a la gente?

e) ¿No es esta la paradoja mayor de los “nuevos tiempos”: celebrar la transformación mientras se intenta preservar intacto el viejo sigilo togado que todo lo decide sin ruido, sin polvo y sin preguntas?

Moraleja: Hay quienes temen que la justicia camine, porque mientras más recorre el territorio, más se aleja de sus escritorios.

3.- El misterio inmobiliario del PAN mexiquense

a) ¿Cuánto le costaron realmente al PAN Estado de México las nuevas oficinas del Comité Directivo Estatal en Toluca y quién autorizó esa compra que parece más un pacto que una transacción?

b) ¿De dónde salieron los fondos para pagar el inmueble, en un partido que vive entre derrotas electorales, disminución de prerrogativas y la eterna narrativa de austeridad opositora?

c) ¿Quién vendió esas instalaciones, por qué a un “precio de ganga” y qué se negoció, explícita o implícitamente, a cambio del descuento?

d) ¿Es coincidencia que esas mismas instalaciones hayan sido ocupadas antes como casa de campaña por actores clave en el reacomodo del PAN, o estamos frente a la compra de un símbolo más que de un edificio?

e) ¿Hasta dónde este movimiento inmobiliario es parte de una reconfiguración interna para negociar mejor con el PRI, el PRD o con el propio gobierno estatal, en un tablero donde los ladrillos valen menos que las lealtades?

Moraleja: Cuando el PAN estrena oficinas, no solo compra paredes: compra silencio, memoria y futuros favores.

4.- ¿Quién mueve la candidatura de Manzur en Metepec?

a) ¿Quién está realmente detrás de la operación para colocar al director de Seguridad Pública de Metepec, Manzur, como candidato a la alcaldía en 2027, y qué redes de poder lo promueven desde la sombra?

b) ¿Es su tío, el polémico priísta dueño del emporio de grúas, quien teje los acuerdos y reparte favores, o se trata de una jugada más compleja donde confluyen intereses inmobiliarios, pactos con grupos fácticos y ambiciones partidistas?

c) ¿Por qué es tan estratégico para ciertos actores controlar el gobierno municipal de Metepec? ¿Hay en juego proyectos urbanos, licencias, reservas territoriales o negocios de plusvalía que explican tanta insistencia?

d) ¿Qué ofrecimientos se han puesto sobre la mesa para que el actual alcalde respalde sin reparos la promoción política de su jefe policiaco, incluso sabiendo que podría convertirse en su relevo?

e) ¿No estamos frente a un laboratorio perfecto de cómo se fabrican candidaturas locales: un cruce de lealtades personales, intereses empresariales y negociaciones partidistas que deja a la ciudadanía fuera del tablero?

Moraleja: Cuando los títeres se mueven solos, es porque los hilos están muy bien sujetos.

5.- El retorno ansioso de Enrique Vargas

a) ¿Qué explica la ansiedad del senador Enrique Vargas por regresar a la alcaldía de Huixquilucan, municipio que ya gobernó y que convirtió en su plataforma personal de poder?

b) ¿Lo mueven causas nobles de servicio público o la necesidad de mantener bajo control las redes políticas, empresariales e inmobiliarias que hacen de Huixquilucan una joya estratégica en la zona metropolitana?

c) ¿Su proselitismo abierto y sus giras disfrazadas de “informes ciudadanos” no caen, acaso, en la tipificación de actos anticipados de campaña que el árbitro electoral dice sancionar, pero nunca toca cuando se trata de operadores bien conectados?

d) ¿Saben en el equipo de Vargas que sus adversarios ya documentan cada movimiento, cada foto y cada discurso para convertirlos en munición jurídica en cuanto arranque formalmente la contienda?

e) ¿No será que este retorno anticipado es menos sobre servir y más sobre blindar espacios, pactar negocios y mantener control sobre un municipio que, para muchos, vale más que una senaduría?

Moraleja: Quien corre demasiado pronto hacia la meta, suele dejar huellas que otros seguirán para frenarlo.

El poder nunca muere: solo cambia de rostro, de notaría y de oficina. Las lealtades se reciclan, los pactos se maquillan y las candidaturas se negocian como escrituras. Quien crea que la transformación es ruptura, olvida que, aquí, las viejas redes siempre encuentran un nuevo hilo para seguir tejiendo el mismo tapiz.

Porque en política mexiquense nada se pierde: todo se factura, se hereda o se pacta.

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