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Matanza de perros: riesgo para pobladores del Nevado

Un contaminante es una sustancia que excede sus 

niveles: es decir que estaba ahí, 

aunque todo tiene un límite y si se sobrepasa, 

acontecen eventos no deseados. 

"Reacciones metabólicas", de Maricela Guerrero

 

Toluca, México; 14 de julio de 2019. No solo es la muerte inhumana y cruel de los perros en los parajes de Dos Caminos y Cerro Chato, ubicados en zonas aledañas al Nevado de Toluca. El uso de cebos envenenados y de herbicidas en la región también representa un peligro tanto para los habitantes de las comunidades cercanas, como para las especies de flora y fauna que habitan ahí. 

“No es nada más está cara [la del exterminio de perros]. Esta cara es muy dolorosa, pero hay que ver todas las que también están igual de mal”, expresó Angélica Hernández, ingeniera ambiental y encargada de la cooperativa agropecuaria Zarframex. 

El envenenamiento de los perros es solo la primera fase de una acción que tiene efecto dominó, pues “los cuerpos se empiezan a descomponer y vienen los carroñeros; los gavilanes y hurones también se tragan esto, se mueren y ahí va, el efecto en cadena”, manifestó Angélica. Aunado a la problemática del exterminio de perros, se encuentra el uso indiscriminado de herbicidas para evitar el crecimiento de hierba en los terrenos de cultivo. 

En el Código Penal del Estado de México se establece que se impondrán de dos a ocho años de prisión y de treinta a ciento cincuenta días de multa a quien 

Debiendo obtener autorización de impacto y riesgo ambiental, realice obras o actividades sin contar con la misma o no implemente las medidas preventivas y correctivas que indique la autoridad correspondiente para la mitigación de impactos ambientales y de seguridad de las personas, sus bienes y el ambiente, ocasionando daños a la salud pública, la flora, fauna o los ecosistemas (art. 228, fracc. VII). 

Pero a pesar de los normativas y de la gravedad del asunto, la intervención de las autoridades del municipio de Zinacantepec ha sido mínima: “no tienen gente capacitada ni con visión ni nada. Total, el problema sigue y no hay respuesta”, dijo Angélica cuando vio las condiciones en las que personal del ayuntamiento pretendía levantar los cuerpos de los perros. Sin embargo, no es responsabilidad de quienes ejecutan la acción, sino de quienes dan la orden sin conocimiento de las medidas precautorias para tratar con sustancias químicas de alta toxicidad. Para los jefes, añadió Angélica, está normalizado el maltrato, la contaminación. 

Y es que la matanza de perros en las inmediaciones del Nevado de Toluca ha permitido visibilizar la falta de conciencia y cuidado que las autoridades y la población tienen respecto al medio ambiente. 

Mientras, en la zona hay aves, insectos y algunas especies de pequeños mamíferos (como hurones) que, luego de estar en contacto con los cebos envenenados o con alguna planta irrigada con herbicida, caen muertos. De acuerdo con información que la cooperativa Zarframex ha publicado en sus redes sociales, aún no se tiene el dato exacto del número de perros ni de otras especies que han muerto a causa del uso desmedido de químicos en esas tierras.

 

Este lunes, a través de sus redes sociales, la cooperativa Zarframex publicó una carta que ya hizo llegar a la Profepa, pero que, hasta ahora, no tiene respuesta.

En la misiva se señala que el uso de cebos envenenados también ha puesto en peligro a los animales de vida silvestre. Asimismo, la utilización de agroquímicos contamina el suelo, el agua y el aire; incluso hay días en que no se puede respirar.