Mercaderes del oxígeno

Son mercados emergentes, en los que la oferta y demanda se expresan con absoluta crudeza, donde hoy un concentrador puede ser ofertado en X precio y en cuestión de días duplicarse.
enero 25, 2021
jose-luis-arriaga

Sabemos todos que, desde finales del año pasado, tanto en México como en buena parte del mundo, la epidemia por Covid-19 se aceleró. El crecimiento generó una demanda desbordante de atención médica en hospitales públicos y privados. En varias partes se llegó al punto del desbordamiento y en otras todavía se está en el umbral de “la última cama”.

Todo esto de acuerdo a la información oficial, es decir a los datos sobre los que tiene control la autoridad por generarse dentro de las instituciones, en el marco de campañas o como parte de políticas públicas. Sin embargo, al margen de esos datos hay otros sumamente importantes, pero de los que no hay registro porque se mueven precisamente en las orillas del “sistema”. 

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En esos márgenes sobre los que no hay control existe, por ejemplo, un mercado absolutamente irregular en donde se comercia con el oxígeno. Así es, sobre todo en redes sociales uno puede encontrar “ofertas” de tanques y concentradores de oxígeno que atienden a la creciente demanda de ese elemento para atender los padecimientos de Covid-19. Hay, inclusive, grupos creados ex profeso para estos fines, en donde se registra un intercambio absolutamente fuera de toda regulación. Tanques y concentradores de oxígeno nuevos y usados, de un gran número de marcas, de calidad absolutamente incierta y a precios fuera del alcance de muchos son intercambiados.

Son mercados emergentes, en los que la oferta y demanda se expresan con absoluta crudeza, donde hoy un concentrador puede ser ofertado en X precio y  en cuestión de días duplicarse. Hay aparatos de procedencia china (muchos) europea, norteamericana y tanques de todos tamaños y capacidades. Muchos de estos productos (los que son “de uso”) fueron utilizados por personas que padecieron Covid-19, que gastaron mucho en eso y que ahora buscan recuperar algo de dinero enajenando o arrendando tanques y concentradores.

La necesidad, la urgencia y el dinero en mano pueden llevar a alguien a pagar el doble o más por un tanque o un concentrador de oxígeno. Al ser grupos cerrados en redes sociales, como Facebook, la gente participa de este anormal intercambio sin ningún tipo de regla, sólo “arbitrados” por la premisa “quién tiene lo que yo necesito, ahorita”. Como la demanda está marcada por la urgencia, la oferta termina marcada por el abuso. 

Tanques y concentradores de oxígeno nuevos y usados, de un gran número de marcas, de calidad absolutamente incierta y a precios fuera del alcance de muchos son intercambiados.

Ni la Procuraduría Federal del Consumidor, ni Hacienda, ni la Secretaría de Salud ni nadie regula este tipo de mercados. Las transacciones son en efectivo, la mayoría en cuestión de horas o minutos (sabemos que los casos se agravan de manera súbita) y casi nadie se preocupa por la expedición de facturas o recibos. Es más, la semana pasada se presentó un caso en el Estado de México (específicamente en Coacalco) donde un camión que transportaba tanques de oxígeno de uso hospitalario fue robado. Es signo de la efervescencia de este mercado generado por el crecimiento de la pandemia. Otro signo es la operación intensa de pequeños expendios que recargan tanques portátiles.

Un vendedor de concentradores de oxígeno me platicó que ha estado comerciando con ellos desde el año pasado, que un importador (de nacionalidad china) es el que los trae desde el lejano oriente y que antes les surtía “pedidos” que ellos le hacían y que colocaban en el mercado local. Luego, al incrementarse la demanda acá en México, la relación se modificó y el importador se convirtió en administrador de los aparatos, es decir, el que toma la decisión de cuántos, a quién y a qué precio entregarlos. En las últimas semanas –me dice el vendedor- les ha subido los precios en cada entrega. De hecho en la última les reiteró que volverían a subir de precio.

Un concentrador de oxígeno que hace sólo unos meses tenían un precio de 20 a 25 mil pesos en tiendas, en estos grupos se oferta mínimo en 35 mil pesos. Si se corre con la suerte de que alguien tenga uno en el momento que se requiera (por la urgencia de un caso), el precio puede rebasar los 45 mil pesos. Se liquidan contra entrega y el intercambio se hace en el domicilio de alguno de los participantes o en un punto de encuentro.

Nada de esto está regulado, poco es documentado, los casos se atienden en casa, pues los hospitales están llenos (los públicos) o están fuera del alcance del bolsillo de la mayoría (los privados). Estamos en un momento sumamente crítico de la pandemia. Hay países (como Perú) cuyo gobierno tuvo que emitir un decreto para poner en marcha medidas extraordinarias y así incrementar la producción y el acceso a sistemas de oxígeno medicinal.

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Desde el año 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS)  incluyó en su lista de medicamentos esenciales el oxígeno. Antes de este repunte invernal de la pandemia la misma OMS estimaba en 88,000 cilindros o concentradores la necesidad global para producir 620,000 metros cúbicos de oxígeno diarios en el mundo y poder atender la crisis. Hoy esa cifra seguro se ha incrementado considerablemente y en varias partes (en toda América Latina, por lo menos) se está a punto del colapso.

Al igual que ayer, hoy sigue siendo tiempo para entender que la pandemia está ahí afuera, que los contagios están creciendo en volumen y que no deben relajarse las medidas de contención. Es por el bien de todos y cada uno de nosotros.

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