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Mexicano moderno se volvió “macho light”

La violencia contra las mujeres ha sido una de las principales consecuencias de la discriminación y el machismo en nuestro país. Los feminicidios forman parte de la agenda nacional y resultan alarmantes los altos índices que se registran.

De acuerdo con cifras de la Fundación Thomsom Reuters, México ocupa el puesto 15, de 19 países analizados, entre los de mayor violencia física y sexual contra las mujeres, debido al machismo y el complicado acceso al sistema de salud de las zonas rurales.

La fundación destacó que “las excepciones o avances no han logrado hasta ahora extirpar el machismo, enquistado en una sociedad en la que dos de cada cinco mujeres casadas tienen que pedir permiso a sus maridos para salir solas de día y en la que dos tercios ha sufrido algún tipo de violencia doméstica, según una encuesta oficial de 2010″.

De acuerdo con el doctor René Jiménez Ornelas, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , el problema del machismo y la violencia contra las mujeres se debe a una misoginia social, como es el caso de Ciudad Juárez, en Chihuahua, y del Estado de México.

“El feminicidio es la expresión de una misoginia machista”, afirmó. También explicó que el machismo es una cuestión aprendida en las familias, “algo que se aprende: si un padre enseña con violencia, su hijo tiende a ser violento”.

Aunque el investigador también reconoció que no es una regla. Sin embargo, para otros especialistas, el hombre mexicano es sumiso y paternalista.

De acuerdo con el doctor Rolando Díaz Loving, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, el mexicano de ahora es un macho light .

El especialista, quien fue presidente de la Sociedad Interamericana de Psicología, explicó durante la conferencia “Psicología del mexicano” que el hombre mexicano se orienta al colectivismo (lo que se refleja en la importancia que tiene la familia), la automodificación, la abnegación y la obediencia afiliativa.

El experto en Psicología expuso que se debe al modelo familiar que tiene la cultura mexicana: “Los mexicanos, aunque sean machos, son paternalistas; es decir, desde pequeños se enseña a los hijos a ser obedientes, por lo que un adulto espera lo mismo por parte de su familia nuclear, el cuidado como algo aprendido y, a la vez, una obligación moral”.

El especialista dijo que paulatinamente ha surgido una especie de machismo “benevolente” en México, donde ese ser acepta que sus hijos lo cuestionen y que una mujer trabaje, pero al mismo tiempo mantiene la idea de que ésta es débil y dócil, lo que refuerza por medio de ideas como la de “a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”.

Por su parte, el doctor Jiménez Ornelas insistió en la definición del machismo como “una expresión en donde se reflejan las características de una sociedad patriarcal; es decir, de una sociedad donde el varón es el que domina y determina las situaciones.

En términos de del rol de género, el hombre es el que ejerce el poder […] la mujer se supedita y es determinada por el varón”, precisó.

La personalidad que desarrollan los hombres dependen de dos aspectos: las características genéticas y el lugar donde se desarrollan.

El especialista de la Universidad Iberoamericana dijo que la mayoría de los mexicanos tienden a desarrollarse en pareja y a manejar las situaciones de estrés de manera productiva.

“El hombre mexicano es sereno, conciliador y pacífico. Así son la mayoría de los mexicanos”, dijo. Explicó las tres clases de hombres mexicanos que hay actualmente:

“Por un lado, hay un grupo pequeño que ha recogido aspectos negativos de la parte afectiva de la cultura; son personas más autoritarias y agresivas, pero al mismo tiempo son sumisos con los de arriba y autoritarios con los de abajo, y tienden a ser manipuladores y a aprovecharse de los demás.

“Existen otros grupo de hombres (alrededor del 5 por ciento de la población) que combina unas características positivas del desarrollo personal, como ser inteligente y eficaz, además de tener la parte afectiva de la cultura (ser flexible y afectuoso).

Estos son híbridos que podríamos llamar rebeldes con causa. “Un tercer grupo lo conforman aquellos hombres que sólo están interesados en el logro personal, independientemente de que éste afecte o no a otros, es más egoísta”, explicó.

El doctor afirmó que los hombres machistas están en la parte de la negativa de la cultura mexicana; es decir, aquel que es autoritario y agresivo, al mismo tiempo que sumiso.

El macho mexicano tiene la parte de agresividad, de imposición, la diferencia de género muy marcada y, según la interpretación de este especialista, es porque los hombres son superiores y las mujeres deben ser dóciles y abnegadas.

“Pero este macho también sabe que para poder cuidar a una familia, debe ser protector”, expuso. Díaz Loving dijo que el problema con este tipo de hombres radica en su interpretación de protección, pues confunden el amor y el poder en afirmaciones como: “ te pego porque te quiero”.

El ser cortés y amable era hace 30 años importante para la definición del machismo. “El macho de ahora, ha afianzado las características de agresión, es más brutal, en el sentido de que actualmente éste es más egocéntrico y que se quiere ‘salir con la suya’ a como dé lugar”, agregó.

Sin embargo, también existe otro tipo de macho que es un poco más benevolente: el que piensa que se deben dar más oportunidades a los hijos, así como a las mujeres, pero piensa que ellas, por ser “más débiles”, hay que cuidarlas.

“Eso es lo que llamaríamos un machismo light”, reiteró. Asimismo, el doctor de la UNAM dijo que antes el hombre determinaba la conducta de la mujer.

Sin embargo, “todavía subsisten algunas líneas de machismo, dependiendo del sector social”. A pesar de la idea de la sociedad machista que prevalece en México, Rolando Díaz detalló que las mujeres creen menos en que los varones sean supremos, aunque esta última premisa ha disminuido en los hombres de forma más lenta.

“Los hombres con mayor educación tienen una idea más abierta a lo que llamaríamos sexismo en los estereotipos de género”, abundó.


(Con información de SINEMBARGO.MX)