Mujeres en la Mira

A lo largo del día, muchas mujeres pasamos del ámbito privado (personal) al ámbito público; día a día, salimos a la calle a estudiar, a trabajar, a llevar a los hijos a la escuela, a participar como voluntarias y a ser agentes de cambio social. Nos desarrollamos en las universidades, en las empresas y en las instituciones públicas, y regresamos a nuestras casas a continuar con una doble jornada, ya sea a realizar los quehaceres del hogar, a cocinar o a preparar lo que habremos de vestir el día siguiente, ya sea solo para nosotras o para nuestras familias. Regresamos
septiembre 16, 2014

A lo largo del día, muchas mujeres pasamos del ámbito privado (personal) al ámbito público; día a día, salimos a la calle a estudiar, a trabajar, a llevar a los hijos a la escuela, a participar como voluntarias y a ser agentes de cambio social. Nos desarrollamos en las universidades, en las empresas y en las instituciones públicas, y regresamos a nuestras casas a continuar con una doble jornada, ya sea a realizar los quehaceres del hogar, a cocinar o a preparar lo que habremos de vestir el día siguiente, ya sea solo para nosotras o para nuestras familias.

Regresamos al espacio privado a hacer tareas, a ejercitarnos o descansar, para salir con nuevos bríos a conquistar más espacios públicos.

Como lo señalan las investigadoras Juliana Franzoni y Rosalía Camacho, somos una especie de “equilibristas o malabaristas” tratando de  realizar con éxito y con la misma pasión, los trabajos remunerados y los no remunerados que incluyen la atención, educación y cuidado de los otros, a los que se les llaman “trabajo de cuidados”.

Buscamos un equilibrio entre entre la esfera pública y la privada, es decir, la conciliación entre la vida familiar y la vida laboral.

En este sentido, es necesario que los gobiernos tomen las medidas necesarias que fomenten la armonización de las responsabilidades familiares y laborales de mujeres y hombres. Se necesita mayor énfasis en el diseño e instrumentación de políticas públicas conciliatorias entre estas dos vidas.

¿Es cansado?, sí y mucho, sin embargo, como lo señalaba Germán Dehesa en una de sus columnas, las mujeres somos “…insumergibles e indestructibles… son, como las nombra una película no demasiado buena pero dedicada a ellas, 'magnolias de Acero'. Es decir, poseen las aromadas características de una flor, pero también la enorme resistencia del metal; todo lo embellecen y todo lo resisten…”.

Sin embargo, hoy en pleno siglo XXI siguen presentandose casos en donde los padres, los esposos o los novios les prohíben a las mujeres –hijas, esposas o parejas- salir a trabajar, pensando que su lugar de desarrollo debe ser exclusivamente el ámbito privado, es decir, estar en su casita, ciudando a sus hijos y realizando las tareas domésticas.

Esa cultura patriarcal se hace evidente en el estudio de Raymundo Campos y Roberto Vélez Grajales publicado en la revista de estudios sobre desarrollo de Oxford a mediados de año. Este interesante estudio analiza la Encuesta de Movilidad Social 2013, subraya las desigualdades sociales, incluidas las de género.

Los investigadores señalan que en México todavía son muchas las mujeres que deben pedir permiso al marido para salir a trabajar.  Este estudio, lo comentaremos la próxima semana, mientras tanto, felices fiestas patrias.

Espero sus comentarios.

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Twitter: @MichelQuiroz

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