“…si en este momento llegas, te voy a recibir el documento de tu esposa porque, me refiere, está en otro lado y tú en otro lugar. Le dije que trajera el tuyo y el de ella para que tú no te tuvieras que trasladar desde el lugar donde estás. Si gustas llegar, todavía estoy aquí, en un momentito yo creo ya no tardo en cerrar, ya voy a cerrar, se tiene que subir a una base de datos”, se escuchaba en la llamada al celular. Era la voz de Nadia Elizabeth Cenicero Cuadros exigiendo información con voz autoritaria, costumbre en ella por la sencilla razón de que se desempeña como coordinadora de Educación Artística en el Área R006, con oficina ubicada en Plaza Rayón 3, Ixtlahuaca centro, de la Subdirección Regional de Educación Básica Atlacomulco.
Lo anterior ocurrió por la tarde del jueves 16 de febrero. Se pedía la impresión del registro de inscripción a los “cursos en línea Colección de Aprendizajes Clave” en educación básica, por supuesto esto fue fuera del horario laboral del docente. La llamada se realizó a las 19:45, en tanto que la jornada laboral del maestro Esteban Sánchez termina a las dos de la tarde, lo que parece no interesar a esta “autoridad educativa”.
“Nuestro horario laboral no interfiere con las disposiciones del reglamento y tú debes de cumplir con eficiencia y con la situación que te da tu autoridad inmediata,” asegura la citada coordinadora, en una clara violación a los derechos laborales garantizados por la ley a favor de los trabajadores docentes, denotando a todas luces un desconocimiento total del Estado de derecho que debe imperar en toda relación laboral.
Nadia se caracteriza por no acatar la legalidad. En junio del año pasado, sin razón jurídica alguna, desconoció la toma de nota del SUMAEM, hecho ocurrido en la comparecencia del representante sindical en un conflicto que construyó la misma coordinadora para afectar al maestro Esteban. En esa ocasión divulgó entre sus cercano que correría al profesor de su trabajo, incluso involucró a tres maestras a su cargo, a quienes también amenazó si no declaraban en contra del docente “caído en desgracia”. Tenían que hacer lo que les pedía su autoridad para perjudicar a un compañero. Ante una actuación de tal naturaleza lo sanamente recomendable es abandonar la sesión, tal y como ocurrió, pues nunca logró causar daño al profesor.
Aseguran que desde su imposición en esa responsabilidad, el personal sufre de agravios. Algunas maestra dicen que les da miedo acudir con ella, “muchas salen llorando de esa coordinación, pero nosotras tenemos la culpa, nadie dice nada, más las que lloran, son miedosas y si así les gusta vivir, quién les va quitar ese gusto”, sentencia una maestra, quien pide el anonimato para no sufrir represalias de la temida autoridad.
Ante la insistente llamada, el profesor quien viajaba de Acambay a Ixtlahuaca aceleró el vehículo, colocándose en riesgo innecesariamente, aunque logró llegar a la oficina de Nadia a las 20:22 pero ya estaba cerrada, las luces apagadas; comensales de un negocio vecino a la coordinación aseguraron que en ese lugar ya no había nadie por la tarde. De ser cierta la aseveración, la actuación de la profesora estaría inmersa en el dolo y la mala fe, independientemente de la ilegalidad en contra de sus subalternos.
Necedades incomprensibles
“…si en este momento llegas, te voy a recibir el documento de tu esposa porque, me refiere, está en otro lado y tú en otro lugar. Le dije que trajera el tuyo y el de ella para que tú no te tuvieras que trasladar desde el lugar donde estás. Si gustas llegar, todavía estoy aquí, en un momentito yo creo ya no tardo en cerrar, ya voy a cerrar, se tiene que subir a una base de datos”, se escuchaba en la llamada al celular. Era la voz de Nadia Elizabeth Cenicero Cuadros exigiendo información con voz autoritaria, costumbre en


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