No tengo un hilo conductor, ni una trama. No soy siempre la que enseña el culo, habla de serpientes y come tierra con las manos. Es que a veces incluso me visto. Desde el principio Viajamor nació con la intención del des-ahogo, escribo por eso. Me digo cosas que ya de paso le digo al mundo. No hay argumento. El argumento es mentira. A veces es una rana en la tortilla, a veces una niña que no va al cole, a veces una mujer árbol , a veces le escribo un cuento a las pulgas que aplasto y otras a la sangre y a la luna.
Soy la misma. Es decir, una distinta siempre.
De pequeña me reprochaban que cambiara de deseos tan rápido , que quisiera ser veterinaria y luego actriz y después periodista y luego actriz otra vez y luego trabajar en la radio y luego en el circo y después veterinaria mejor.
Me dirigieron tan mal que me hicieron creer que tenía que tomar una decisión. ” Ser una cosa” . Como si fuera posible. Como si fuera posible no ser todas a la vez.
Y elegí actriz, porque a la edad absurda en la que obligan a tomar una decisión andaba ya envenenada.
He tardado dieciocho años en recuperar esa ligereza y ese poder que tenía la niña que se sabía cambiante.
Ahora se que nazco siempre y muero siempre. Ahora tengo trucos para morir partes de mí y vivir otras. Ahora me voy cuando quiero. Hablo de lo que quiero. Y me sé otra cada instante.
Quién es Elena Alonso? Sobre qué trata Viajamor?
No lo sé.
Y no me importa.
Sólo se levanta infinitas veces el telón y yo salgo cada vez con un vestido distinto. ( eso sí, sin bragas siempre)


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