Las implicaciones legales en contra de docentes, por la lamentable muerte del estudiante de la Secundaria 7 de Ciudad Victoria, Tamaulipas, es una forma más de represión contra los maestros; de manera agresiva y sorpresiva, la materia de trabajo del profesorado deja de ser únicamente la docencia.
El desafortunado hecho por sí mismo es complicado, al existir una víctima, dolor en una familia a quienes expresamos nuestras condolencias, cuatro estudiantes agresores, componentes que en su conjugación con la pretensión de obtener una explicación o interpretación del por qué ocurrieron los hechos, genera polémica, dañando la imagen del maestro que se ve cada día más afectado.
Desde el contexto de la escuela, no se puede olvidar bajo ninguna circunstancia la existencia de un trabajador con derechos en la Ley, personificada en la especie en los docentes, que al parecer ya no les será suficiente ser buenos en la especialidad, requerirán ahora de entrenamiento para combatir actos propios de la policía.
En el caso de las maestras donde se dio el accidente, quedan en estado de indefensión, la sola pretensión de presuntas responsabilidades extrajudiciales y determinación de cargos en su perjuicio, provocó que se giraran órdenes de aprensión contra la subdirectora y una docente por probables delitos de “homicidio pre intencional y abandono de persona”, sancionado en el Código Penal de esa entidad, en el supuesto de que pudieron evitar la muerte del menor y fueron omisas en detener la acción.
Aun cuando sea de conocimiento público, que un Juez Federal les otorgó un amparo para no ser detenidas, la pregunta obligada se centra en las afectaciones que ya les impusieron a ambas profesoras, tengan o no responsabilidad, quién les recuperará su prestigio, imagen, honor, porque es claro que han sido dañadas.
El incidente deja en el contexto, que cualquier maestro queda vulnerable para ser señalado como culpable antes este tipo de actos.
¿Cómo combatir el acoso escolar sin un marco jurídico que lo permita?, ¿cómo combatirlo con alumnos que incluso van armados a la escuela?, con el conocimiento claro de que fuera de muchas instituciones, el docente puede ser la víctima segura.


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