Omisión y falta de cumplimiento, el papel de las leyes en la contaminación del río Lerma

Tanto las industrias como los municipios del valle de Toluca descargan aguas residuales sobre el río y solamente el 30% del agua es tratada parcialmente

Por Carlos pérez

Expertos coinciden en que una normatividad laxa y desactualizada ha sido uno de los factores contribuyentes para que el río Lerma llegara a los niveles de contaminación que hoy mantiene y que ponen en riesgo la salud de la población.

 

Te puede interesar: 12 pesos por mil litros de agua, eso pagan industrias a Conagua por extracción en Toluca

 

Y es que tanto las industrias como los municipios del valle de Toluca descargan aguas residuales sobre el río y solamente el 30% del agua es tratada parcialmente. En el caso de los ayuntamientos, se han hecho diversas gestiones para implementar plantas de tratamiento, pero en los cambios de administración quedan en el abandono por los altos costos. 

“Muchas industrias descargan al río Lerma y otras descargan a través de los municipios al alcantarillado municipal, y aunque tienen que cumplir con cierta normal, la norma 001 era muy laxa. Hoy con la nueva norma 001 se espera que haya más exigencia en la calidad del agua”, asegura el doctor en Ciencias del Agua Pedro Ávila Pérez.

A 25 años de que en México se mantuviera una misma normatividad y luego de casi 4 años de gestiones para la creación de una nueva norma, el pasado 11 de marzo la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ( SEMARNAT) publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-2021, que establece “los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en cuerpos receptores propiedad de la Nación”.

Sin embargo, aunque se esperaría un proceso más acelerado, la norma entrará en vigor hasta el 11 de marzo del 2023. Para ese momento serán exigidos nuevos parámetros que no se tomaban en cuanta anteriormente y que serán clave para los temas de salud como la toxicidad, color del agua y parámetros orgánicos y de patógenos.

Esta nueva normatividad puede significar un gran avance en la recuperación del río, pues durante mucho tiempo el sector industrial influyó en su retraso y ahora tendrá que cumplir con las nuevas regulaciones, explica uno de los principales gestores de esta iniciativa, el doctor en Ciencias Biológicas Omar Arellano Aguilar. 

Contaminantes se mantienen pese a plantas de tratamiento de agua

Lo anterior se entiende cuando se analizan casos como el del río Lerma, en donde el propio Omar Arellano realizó un estudio entre el 2013 y 2014, con muestreos en aguas cercanas a donde se encuentra la planta tratadora de Reciclagua. 

“Buscamos detectar contaminantes que no estaban contemplados en la norma 001 Semarnat de calidad del agua, que era muy limitada, obsoleta y no observaba los contaminantes emergentes, que son los disruptores hormonales o perturbadores endócrinos, que están presentes y son derivados del plástico y textiles”.

 

Dichos elementos, varios de ellos cancerígenos, fueron encontrados ahí, a unos metros de Reciclagua:

“Las plantas de tratamiento no están diseñadas para ese tipo de contaminantes: estos se reconocen hace menos de quince años. donde se llama a los países a monitorear estos contaminantes, por eso es que se observaron,. Las plantas de tratamiento a lo largo del Lerma no funcionan o funcionan parcialmenteo porque fueron diseñadas para contaminantes estándares, como metales pesados y patógenos”.

Dado que los contaminantes presentes en el río son nuevos, en cerca de una década ha aumentado su presencia y “están poniendo en riesgo no solo la integridad de los ecosistemas, sino la salud de las personas, porque muchos de estos contaminantes se volatilizan, otros permean hacia los mantos freáticos y contaminan los pozos de agua potable”, concluye Arellano. 

Al respecto, el doctor Pedro Ávila se muestra más preocupado por los monitoreos de Conagua, pues de no modificarse esta situación con la nueva norma seguirán las dificultades.  

El problema de todo esto es que las mediciones se hacen cada seis y tres meses; es decir, el control es muy laxo. Aunque la empresa cumple con la norma de analizar su agua el tiempo es muy distante, entonces ¿qué pasa en medio de eso? No lo sabemos. Lo que se está haciendo en otros lados es el monitoreo en tiempo real y quizá lo que necesitamos a futuro es que las descargas estén monitoreadas por la Conagua en tiempo real como hacen otros países; tecnología hay”, concluye.

Y es que, históricamente, las políticas y medidas anunciadas en torno al Río Lerma han quedado solo en el papel; ejemplo de esto fue el exhorto aprobado el primero de marzo del 2021 por la LXIV Legislatura federal, para que “las diversas autoridades del Gobierno Federal y del Estado de México implementen Políticas Públicas eficientes y evaluables a corto, mediano y largo plazo, para el Saneamiento del Río Lerma y frenar los impactos Medio Ambientales, así como los riesgos a la salud, que representa el alto grado de contaminación de dicho Caudal Hídrico, en cumplimiento de las Normas oficiales en la Materia”; un año después, el tema sigue sin avances.

Comparte

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp