El 3 de septiembre por la tarde se inició el cambio de uranio enriquecido que alimenta la central nuclear de generación eléctrica de México. Esta actividad es rutinaria en la planta nuclear pero sumamente peligrosa y derivó en una alerta de riesgo naranja. Un foco antes que el color rojo que significa máxima alerta de riesgo y que fue revelado a través de un reporte por la Comisión Federal de Electricistas (CFE), de acuerdo con el medio El País.
En el reporte de la CFE se identificaron deficiencias en el “desempeño humano”, de “una sana cultura de seguridad nuclear” y de “aspectos programáticos u organizacionales” manifestó el medio. Esta situación ha ocurrido más de una vez en la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde (Veracruz), pues en octubre y noviembre otros altercados también hicieron que el semáforo pasara a color naranja.
“La central propiedad de CFE, ubicada en el municipio de Alto Lucero, en el centro del Estado, tiene dos reactores con una capacidad instalada de 810 megavatios cada uno. Representa un 4% de la capacidad eléctrica instalada de México y un 2% de la generación total del país” refirió El País. Durante el funcionamiento de la planta y la recarga de combustible se utiliza un semáforo de colores para medir el peligro de las actividades que se realizan.
Cada 18 meses se lleva a cabo la recarga de combustible, a mediados de agosto se inició con esta labor que consiste en el reemplazo de las varillas de uranio que brinda energía y retirar las varillas viejas que perdieron energía y radioactividad. Este trabajo debió culminarse un mes después y antes de iniciar la tarea el semáforo estaba en color verde, lo que indicaba que no había ningún tipo de riesgo.
De acuerdo con el reporte 102649 emitido por la CFE al que el diario El País tuvo acceso, el 28 de agosto el “personal colocó compuertas de protección entre la alberca de combustible gastado (donde se depositan las barras de uranio enriquecido ya usadas), y el llamado “pozo seco”: la cavidad entre el reactor y la contención de concreto del mismo.” Las compuertas de protección quedaron instaladas pero una empresa contratista cambió 4 de 15 mecanismos de control.
Aunque, el 3 de septiembre los mecanismos de seguridad estaban deshabilitados la empresa contratista cambió 8 mecanismos más, lo que elevó el semáforo a color naranja durante 13 horas en la central nuclear.
El País señala que el vocero de comunicación de la CFE, Luis Bravo, afirma que “no ha habido ninguna situación de riesgo”.
Además, explica que los eventos detallados en el reporte de la Comisión Federal de Electricidad señalan que la planta se expuso al peligro “de drenado de la alberca de combustible gastado, que implica que el agua hierva, se evapore y las barras de uranio gastado queden al descubierto y se derritan por el aumento de temperatura, como ocurrió en uno de los reactores de Fukushima, Japón, a causa del terremoto y posterior tsunami en 2011.”
Las irregularidades
Estas irregularidades podrían desembocar en otros altercados como la emisión de gases radioactivos, incendios y explosiones.
El director de Energía de la Iniciativa Climática de México Daniel Chacón dijo que existía una irregularidad muy grande, ya que el procedimiento debería repasarse por lo menos 15 veces y parecía que no había supervisión. Además, cuestionó la capacitación que tiene el personal y el desconocimiento en las operaciones de la planta nuclear.
Cabe mencionar, que más de una vez se han reportado los incidentes por medios locales o personal de la misma planta; sin embargo, la CFE ha dicho que la planta generadora de energía en Veracruz opera con normalidad y sin riesgo de accidentes.
Desde el año 2012 se ha reportado que la planta opera con semáforo blanco, es decir, sin ningún riesgo “aunque durante todo 2017 la Unidad 1 permaneció en riesgo amarillo debido a problemas en el sistema de mitigación del generador diésel de emergencia: la planta cuenta con dos de estos generadores para cubrir una posible falta de electricidad externa”, expresa El País.
A pesar de que los reactores 1 y 2 de la planta comenzaron a trabajar desde 1990 y 1995 respectivamente y que tienen una vida de 40 años, recientemente se les renovó su vida, agregando 30 años más de productividad sin medir las consecuencias de riesgo.
El País señala que además del incidente que se tuvo en septiembre la planta también ha presentado otros problemas en octubre. Asimismo, la planta padece de inestabilidad institucional, ya que durante 2018 se cambió de gerente por lo menos tres veces y en la actualidad la central nuclear enfrenta tres demandas por el actual nombramiento del gerente, Héctor López Villareal, quienes es acusado de incumplir las reglas para ocupar el cargo.
Con información de El País


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