Hace dos semanas comentábamos en este espacio la propuesta del próximo gobierno federal de abrir 100 nuevas universidades a los largo y ancho del país, sobre todo en las zonas donde no hay una oferta pública de educación superior. Advertíamos en nuestro comentario que una opinión importante sobre esta iniciativa era la que pudiera tener la Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior (ANUIES). Bien, pues esta semana se reunió el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, con los representantes institucionales de las casi 200 instituciones que conforman la ANUIES y en dicha reunión no se mencionó nada de este programa. Tampoco se abordó el tema de ampliar la matrícula en las Universidades Públicas, ni se anunció un incremento al presupuesto destinado a la Educación Superior en el país.
Lo anterior no deja de ser decepcionante para algunos que han tenido en mente durante los últimos meses aquellas promesas de campaña de no excluir a los jóvenes que quieran estudiar, de ampliar la matrícula y de acercar la educación superior a la juventud mexicana. Lo que informaron de dicha reunión, tanto el equipo del presidente electo como la propia ANUIES, es que hubo "coincidencia" en el proyecto de nación, que hay de ambas partes interés en que el acceso a la universidad sea cada vez mayor, pero que además se brinde educación de calidad.
En su intervención, el secretario general de ANUIES, Jaime Valls Esponda, subrayó que "ninguna democracia puede ganar en calidad si la educación superior no prepara profesionales", pero añadió que "ampliar la matrícula en la educación superior nunca será suficiente frente a la inequidad". Luego cerró su análisis sosteniendo que en nuestro país la desigualdad "es el problema de problemas"
Por su parte López Obrador dijo en esta reunión que la educación es un tema fundamental para la vida pública, el desarrollo del país, así como para el bienestar de los seres humanos. Añadió que durante su gobierno se le dará prioridad a la atención a los jóvenes para que tengan estudio y trabajo. Se ayudará a la educación básica -anunció- con dos medidas: "se procurará que en todas las escuelas de las zonas más pobres del país se dé alimentación a los alumnos y la segunda acción es el que tengan becas para poder estudiar en el nivel básico".
Los números que manejó López Obrador en este encuentro fueron los siguientes: para evitar la deserción escolar se darán becas a los estudiantes del nivel medio superior: será 10 mil pesos al año, será universal, y con una inversión de 25 mil millones de pesos. En el nivel superior se entregarán 300 mil becas, de 2 mil 400 pesos mensuales, para alumnos de escuelas públicas y privadas, tendrá una erogación de alrededor de 10 mil millones de pesos y se levantará un censo que se tendrán antes del día primero de diciembre en los pueblos y las colonias más pobres de México.
También reiteró que habrá un plan educativo con jóvenes que se denomina “Jóvenes construyendo el futuro”, el cual se abocará a atender a aquellos chicos que no tienen trabajo para que tengan empleos en empresas, sector privado y público. La meta -anunció- es contratar a 2 millones 300 mil jóvenes a quienes se les pagará un sueldo de 3 mil 600 pesos mensuales como aprendices y se creará una estructura de tutores, quienes formarán a los jóvenes.
Nada se dijo, pues, de incrementar el presupuesto para la educación superior en el país. Sólo algunos asistentes, como el rector de la Univerisdad Autónoma Metropolitana, Eduardo Peñaloza, dijeron al salir que el presidente electo se comprometió a no tener reducciones presupuestales. Lo cual es distinto de anunciar incremento en esa partida presupuestal.


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