A tres semanas del asesinato del estudiante Joel Ulises Cristóbal Castillo en las inmediaciones del plantel del FES Cuautitlán, el conflicto ha entrado en una guerra de oficios. De un lado, la dirección de la escuela asegura que ya hay condiciones para regresar a las aulas; del otro, la base estudiantil acusa simulaciones y exige garantías de seguridad antes de entregar las instalaciones.
La postura oficial: la importancia del calendario
El 30 de abril, la dirección de la FES Cuautitlán, encabezada por el Dr. David Quintanar Guerrero, emitió un comunicado dirigido a la comunidad. La institución sostiene que, tras las mesas de diálogo del 15, 16 y 29 de abril, se han «generado avances significativos» que posibilitan el retorno a las actividades académicas «sin ninguna limitante».
El documento oficial advierte los costos de sostener la huelga. La dirección subraya que prolongar el paro afectará los procesos de reinscripción al semestre 2027-1, el registro de exámenes extraordinarios y el desarrollo de programas de estudio.
Sobre la demanda central de recalendarización del semestre, la FES Cuautitlán marcó un límite burocrático: esa decisión corresponde exclusivamente al H. Consejo Técnico, órgano que sesionará para evaluar el tema, pero solo «una vez reanudadas las actividades académicas». Es decir, primero se levanta el paro, luego se negocia el calendario.
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La respuesta estudiantil: «La seguridad no es negociable»
La respuesta de la Asamblea General y la Comunidad Estudiantil Organizada (CEO) llegó este 1 de mayo. A través de un posicionamiento público, los universitarios rechazaron el llamado de la dirección. Su argumento es directo: la urgencia administrativa no puede estar por encima de la vida y la seguridad de quienes transitan por la zona industrial de Cuautitlán Izcalli.
Los estudiantes califican la atención de las autoridades como «superficial». Aunque reconocen que existen avances derivados de la mesa del 29 de abril, denuncian que estos no han sido expuestos con claridad ni tienen procesos de solución definidos.
El nivel de fricción interna también alcanza a la plantilla docente. En el documento de seguimiento estudiantil del 29 de abril, los alumnos documentaron que diversos profesores están ignorando el paro votado por la mayoría. Los acusan de seguir enviando tareas, exigiendo evaluaciones e intentando romper el movimiento operando regresos a clases aislados por carrera. Ante esto, la asamblea exige un comunicado oficial que obligue al profesorado a respetar la suspensión de actividades y garantice el cese de represalias académicas.
Minutas de las asambleas dejan ver avances en los acuerdos pero también limitantes
El contraste entre el optimismo del comunicado oficial y la negativa estudiantil se explica al revisar la minuta de la mesa de trabajo del 29 de abril y su anexo de seguimiento. El documento, firmado por autoridades y representantes, expone un pliego petitorio donde las soluciones de fondo aún no tienen fecha de entrega.
La radiografía de los acuerdos muestra lo siguiente:
- Cámaras de vigilancia: la promesa institucional es que los equipos podrían estar colocados hasta «mediados de julio». El mapeo de puntos ciegos se revisará apenas el 12 de mayo.
- Barda perimetral: no hay fechas de construcción. El acuerdo se limita a que la Universidad informará a la comunidad «cuando se tenga información con respecto a la licitación del proyecto».
- Transporte y Mexibús: la exigencia de ampliar la ruta del Mexibús hacia el norte para conectar el Campo 4 sigue en etapa de «gestión externa», con una simple solicitud enviada a la Secretaría de Movilidad del Estado de México.
- Seguridad externa: los rondines en la periferia de San Sebastián Xhala se reportan en operación, pero la instalación de un semáforo y cruce seguro en Avenida Jiménez Gallardo sigue pendiente de revisión de viabilidad.
- Infraestructura interna: el desglose es exhaustivo. Desde impermeabilización, reparación de soldadoras industriales en los laboratorios de ingeniería, hasta la compra de microscopios en veterinaria y la atención a fauna feral. En el documento, decenas de estas peticiones aparecen bajo el estatus de «Pendiente» o «Parcial».
El conflicto avanza hacia su próxima asamblea. El martes 12 de mayo, la FES Cuautitlán enfrentará una nueva mesa de trabajo. Ahí se medirá si la administración de la UNAM logra presentar los cronogramas físicos y presupuestales que exigen los alumnos, o si la comunidad estudiantil hace válida su advertencia de no dar un paso atrás hasta ver atendidas sus demandas.






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