Con 110 llamadas al 911 que denunciaban abuso sexual, acoso u hostigamiento sexual, violación, violencia de pareja y violencia familiar, el Estado de México se ubica en el primer lugar de llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de agresiones contra las mujeres.

Hasta octubre de 2019 se registraron 158 mil 425 llamadas por violencia contra las mujeres y el 21 por ciento, es decir 33 mil 454, fueron hechas en la entidad mexiquense; después se sitúan Jalisco (12, 710), Puebla (11, 299), Ciudad de México (8039) e Hidalgo (7721), según datos recabados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
El número de llamadas por violencia de género aumentó al igual que las carpetas levantadas por los mismos crímenes. En el lapso referido, al día se registraron 16 denuncias al día por violencia de género, pero los feminicidios redujeron 15 por ciento con relación al mes de septiembre de este año.
La tasa de incidencias coloca en diferentes posiciones al Estado de México, que en los delitos de acoso u hostigamiento sexual, así como en violación se sitúa dentro de los primeros cinco lugares con 442 y 313 llamadas, respectivamente.

Respecto a los llamados por abuso sexual, la entidad ocupa el sitio 12, con 82 incidencias; en cuanto a violencia de pareja se coloca en el lugar 20, con 1799 reportes, mientras que por violencia familiar se ubica en el peldaño 24, con 5145 casos.
Que la incidencia de los delitos por violencia de género y la frecuencia de las llamadas por dichas agresiones hayan aumentado es preocupante, sobre todo el ámbito familiar, ya que en México el 60 por ciento de los asesinatos de mujeres, aproximadamente, ocurren dentro de los hogares.
En ese contexto, la violencia familiar, la segunda con más llamadas registradas, solo debajo de los incidentes de acoso u hostigamiento sexual, es la antesala del feminicidio, expresó Martha Nateras, especialista en temas de seguridad de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Aunque estas violencias se encuentran registradas, no hay políticas muy claras para atenderlas y las pocas que existen no están articuladas entre sí, explicó. Asimismo, explicó, “la violencia no es solo la que se ve, hay violencias que están ancladas en la cuestión estructural”.
La falta de empleos, la falta de acceso a la educación, el empobrecimiento, la desigualdad social y el maltrato por parte de las instituciones del Estado hacia la sociedad son algunas situaciones que alimentan la violencia contra las mujeres.
Este tipo de violencia también se refuerza porque hay un sistema que permite y “autoriza” a una persona a violentar a otra, detalló Velvet Romero, académica de la Facultad de Psicología: «El hecho de que el MP no te levante la denuncia porque no llevas golpes es también una creencia de parte de [las autoridades] de que las mujeres tenemos que ir medio muertas para que nos puedan atender».


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