Remedios caseros contra el mal humor

Según Wikipedia, el estado de ánimo es una actitud o disposición emocional en un momento determinado. Para algunos psicólogos, como Robert E. Thayer, es una relación entre dos variables: energía y tensión. Las fluctuaciones del humor son moduladas por la satisfacción o insatisfacción de diversas necesidades instintivas, relacionales o culturales. Todos podemos tener momentos de mal humor que se consideran normales, siempre y cuando no sea una conducta habitual. Sus causas suelen ser: La frustración por no lograr metas conscientes o inconscientes;  La irritación no expresada por causa del stress, relaciones personales o expectativas no cumplidas; El pesimismo o tendencia a
junio 14, 2016

Según Wikipedia, el estado de ánimo es una actitud o disposición emocional en un momento determinado. Para algunos psicólogos, como Robert E. Thayer, es una relación entre dos variables: energía y tensión. Las fluctuaciones del humor son moduladas por la satisfacción o insatisfacción de diversas necesidades instintivas, relacionales o culturales.

Todos podemos tener momentos de mal humor que se consideran normales, siempre y cuando no sea una conducta habitual. Sus causas suelen ser: La frustración por no lograr metas conscientes o inconscientes;  La irritación no expresada por causa del stress, relaciones personales o expectativas no cumplidas; El pesimismo o tendencia a ver solo los aspectos negativos; La intolerancia, inconformidad e individualismo, que pueden volver esta actitud un hábito negativo.

Es importante mencionar que este  estado de ánimo es contagioso y que la forma de evitarlo es canalizar el enojo adecuadamente, así como expresarlo asertivamente antes de que el coraje se encapsule y se convierta en mal humor.

El enojo es un mecanismo de defensa que surge ante la privación y se refuerza con las experiencias de frustración cotidianas, cuando fracasa el cumplimiento de expectativas, y es probable que el malhumorado no haya podido adaptarse a situaciones difíciles y proyecte en los demás su rabia.

La tarea del Profesional en el tratamiento debe ser indagar cuando comenzó esa conducta para encontrar la causa de ese descontento, porque puede tratarse de personas que han tenido que asumir responsabilidades que los obligaron a renunciar a sus propios anhelos.

Por su parte, a quien es el receptor del enojo conviene practicar una actitud que empieza por preguntar su motivación, escuchar  y clarificar para interpretar lo más fielmente posible lo que  percibe la persona ofendida,  concediéndole valor a su sentimiento, agradeciendo su valentía y honestidad  para poder enriquecer empáticamente su punto de vista, entender lo que quiere y transformar el objeto de su enojo en soluciones posibles.

El pasado 5 de junio fuimos testigos de una jornada electoral en la que se manifestó lo que se ha dado en llamar el mal humor social. Ateniéndonos a esta condición, la expresión ciudadana fue claramente de enojo y repudio a sus instituciones, gobernantes y partidos.

Encuestas que no saben medir la voluntad popular, campañas de odio y descrédito, comunicación desarticulada y ajena a la sensibilidad ciudadana, oferta política desapegada a las aspiraciones sociales, percepción de ineficiencia, corrupción y opacidad del gobierno, tuvieron como respuesta del electorado un contundente mensaje de rechazo y hartazgo.

El mensaje no va dirigido a un solo actor, territorio, partido o decision, es un castigo al sentimiento generalizado de mal gobierno que padecen los ciudadanos en tierra y que se percibe -tanto real como figuradamente y en diferentes medidas- en forma de corrupción, impunidad, violencia y falta de oportunidades de desarrollo.

Con su voto, los ciudadanos castigaron la ineficiencias más que reconocer o premiar buenos gobiernos y propuestas. Por ello es conveniente no confundir alternancia con eficacia de gobierno.

Inmediatamente posterior a las elecciones, se debe emprender una seria y profunda reflexión del ánimo social, el poder de la comunicación y la responsabilidad de todos los actores para mejorar el ambiente político que priva en el País.

Desde lo local, y en visperas de un proceso electoral en nuestro Estado, debemos entender y remediar las causas de la frustracion e irritacion social, el pesimismo y las actitudes negativas que se ha contagiado a la sociedad para canalizarlo asertivamente.

A esto en nada contribuyen las expresiones irresponsables o manipuladoras de quienes pretenden hablar a nombre de diversos sectores (por ejemplo academicos, religiosos, politicos, empresarios) que se pronuncian irreflexivamente, sin base social o transgrediendo las reglas de un proceso democratico. Por la salud de nuestra sociedad, nos debemos autoimponer mesura en nuestras apreciaciones para no irritarla mas.

Analogicamente, los partidos politicos deben tomar su papel de profesionales del tratamiento para entender las raices y las causas del descontento con la finalidad de ofrecer las opciones adecuadas para superar el animo negativo que aqueja y enferma.

Y como los destinatarios del encono, los gobiernos deben reconocer sus culpas, corregir sus errores, explicar sus motivaciones y canalizar positivamente el humor social para lograr una sana relacion de entendimiento y aceptación.

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