El nuevo tren que conecta Buenavista con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles no pasó desapercibido en su arranque: desde sus primeras horas de operación, la alta afluencia de usuarios llevó los vagones al límite de su capacidad, marcando un inicio con fuerte demanda.
A lo largo de la jornada inaugural, usuarios documentaron trenes completamente llenos desde estaciones previas, lo que complicó el abordaje en puntos intermedios. En estaciones como Teyahualco, los convoyes llegaban sin espacio disponible, mientras que en otros puntos los pasajeros tuvieron que esperar varios turnos para poder subir, reflejo del interés inmediato por este nuevo corredor ferroviario.

Dentro de los vagones, la escena fue comparable a horas pico en sistemas de transporte masivo: pasajeros de pie, espacios reducidos y alta concentración de personas desde los primeros recorridos del día. Esta saturación también se tradujo en tiempos de espera más largos de lo previsto, con intervalos que en algunos casos superaron los 20, 40 e incluso 50 minutos entre trenes, debido a la presión en la demanda.
Además, el alto flujo de usuarios provocó ajustes operativos en tiempo real. Se registraron detenciones momentáneas entre estaciones —como en el tramo de Tlalnepantla a Fortuna— y recorridos que se extendieron más de lo estimado, con traslados que alcanzaron cerca de una hora y media en algunos casos.

El acceso al sistema también enfrentó retos derivados de la afluencia. En estaciones como Cajiga, usuarios reportaron dificultades para recargar o adquirir tarjetas, lo que generó filas y tiempos de espera adicionales antes de ingresar al servicio.
Pese a estos ajustes propios de un arranque, el primer día dejó una señal clara: la demanda superó las expectativas iniciales, con un sistema que comenzó operaciones bajo alta presión de usuarios. El comportamiento en los próximos días será clave para evaluar si las condiciones se estabilizan conforme se ajusta la operación a este nivel de uso.


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