Las comunidades de Metepec, como San Lucas Tunco, llevan más de tres meses enfrentando inundaciones que mantienen agua estancada mezclada con lluvia y aguas negras. En ese contexto, el Dr. Miguel Ángel Karam, epidemiólogo de la Facultad de Medicina de la UAEMex, explica cuáles son los principales riesgos sanitarios y cómo prevenirlos.
Enfermedades más comunes
El especialista señaló que la permanencia del agua contaminada genera riesgos incluso sin contacto directo.
“Lo que es muy común que ocurra son problemas de infecciones en la piel con los niños, también infecciones gastrointestinales que se expresan con diarreas y, en algunos casos, infecciones respiratorias porque buena parte de esto luego es inhalado”, explicó.
Aunque las enfermedades suelen ser controlables, la población infantil es la más vulnerable.
“Una diarrea los puede deshidratar y poner en condiciones delicadas. La recomendación es que, si presentan síntomas, los lleven inmediatamente al centro de salud”, advirtió.



El problema del manejo de excretas
Uno de los riesgos más graves en zonas inundadas es la falta de infraestructura sanitaria.
“El manejo de las excretas es clave. Desde la orina hasta las heces fecales, si no hay dónde depositarlas, se favorece un círculo vicioso de contaminación. Por eso es fundamental instalar letrinas o mecanismos temporales en lo que se desaloja el agua”, señaló Karam.
La mezcla de aguas negras con lluvia multiplica el riesgo de propagación de bacterias y microorganismos que afectan directamente la piel y el sistema digestivo.




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Lesiones en la piel: cómo identificarlas
El epidemiólogo detalló que las dermatitis son otra consecuencia frecuente:
“La gente empieza a ver cómo la piel se enrojece, da comezón y se descama. Son lesiones que deben tratarse en centros de salud para evitar complicaciones”, dijo.
Qué se puede hacer para prevenir
El especialista insistió en que lo más importante es eliminar la fuente del problema: el agua estancada.
“Mientras siga ahí el agua, sigue la fuente de contaminación y el riesgo. Lo primero es que se trabaje en mover esas aguas y evitar que permanezcan tanto tiempo”, explicó.
Mientras eso ocurre, recomendó medidas prácticas:
• Evitar el contacto directo con el agua.
• Usar botas y ropa protectora.
• Proteger especialmente a los niños de jugar o tocar el agua.
• Lavarse las manos con agua y jabón después de cualquier contacto.
“Recordemos incluso aquello que aprendimos en la época de la COVID: un buen lavado de manos entre los dedos y un buen enjabonado reducen significativamente los riesgos”, subrayó.




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Una urgencia sanitaria pendiente
Las lluvias continúan y las familias de Metepec siguen conviviendo con aguas negras acumuladas por meses. Para el Dr. Karam, la atención inmediata no solo debe centrarse en drenar las zonas inundadas, sino en establecer protocolos de higiene y apoyo sanitario para evitar brotes.
“Es urgente mover esas aguas y establecer mecanismos para que no se estanquen. De lo contrario, el riesgo de enfermedades seguirá creciendo”, concluyó.


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