Evocación de Matthias Stimmberg
En 1995, año de la aparición de “Evocación de Matthias Stimmberg”, Christopher Domínguez-Michael declaró que era una de los libros “más sutiles y sugestivos que se han publicado durante este año”. Diez “menguantes” relatos, comprendidos en apenas cuarenta páginas, que abren un gigantesco abanico de posibilidades para perderse en los detalles.
Ese primer libro del chilango Alain-Paul Mallard evoca la vida de un supuesto autor alemán, con “cuatro escuetos libros de poemas”, pero del que no se conoce nada de su vida. Así, Mallard recrea esta biografía apócrifa a partir de una entrevista que concedió Stimmberg “pocos meses antes de su muerte”. Los textos, concisos y preciosistas, no requieren de mucho para generar atmósferas sugerentes, personajes a ratos desencantados y por momentos patéticos. Brevísimas “viñetas autobiográficas” que tienen un dejo de ironía y crueldad, rayanos en la riqueza poética. Es, también, un espejo fidedigno de la literatura europea del siglo XX (no es gratuito el hecho de que el autor refiera una crítica de Hans Magnus Enzensberger, el sí un escritor real, a la indiferencia con que Stimmberg veía a la Europa de la posguerra) y una mirada al desencanto de un autor ante su estéril e infructuosa obra.
Poco más de cinco lustros dejó pasar Mallard sin publicar algo nuevo, lo que le dio a “Evocación de Matthias Stimmberg” esa aura de misticismo, de libro de culto imposible de conseguir hasta que, en 2007, la editorial Turner lo rescató. Un libro al que vale la pena acercarse.


Síguenos